En los hechos de hoy, viernes 25, avanza la primera lista de 13 papables:
1. Cardenal Pietro Parolin. Secretario de Estado de la Santa Sede. Italia, 70 años.
2. Cardenal Matteo Zuppi. Arzobispo de Bolonia. Italia, 69 años.
3. Cardenal Luis Antonio Tagle. Líder de la oficina vaticana para la evangelización. Filipinas, 67 años,
4. Cardenal Pablo Virgilio Siongco David (conocido como el cardenal Ambo). Obispo de Kalookan. Filipinas, 66 años.
5. Cardenal Gérald Cyprien Lacroix. Arzobispo de Quebec. Canada, 67 años.
6. Cardenal Fridolin Ambongo Besungu. Arzobispo de Kinshasa. Congo, 65 años.
7. Cardenal Joseph Tobin. Arzobispo de Newark. Estados Unidos, 72 años.
8. Cardenal Robert Prevost. Prefecto del Dicasterio Vaticano para los Obispos. Estados Unidos, 69 años.
9. Cardenal Tarcisius Isao Kikuchi. Arzobispo de Tokio. Japón, 66 años.
10. Cardenal Michael Czerny. Líder de la oficina de justicia social del Vaticano. Canadá, 78 años.
11. Cardenal Cristóbal López Romero. Arzobispo de Rabat, Marruecos. España, 72 años.
12. Cardenal Jean-Claude Hollerich. Arzobispo de Luxemburgo. Luxemburgo, 66 años.
13. Cardenal Péter Erdő. Arzobispo de Esztergom-Budapest. Hungría, 72 años.
El testamento del Papa
Una de las novedades más importantes es la humildad del funeral del papa Francisco. Tal y como dejó por escrito, deseaba que en su funeral imperase la austeridad, dentro de la pomposidad del Vaticano, y prueba de ello es el féretro de madera escogido para la ocasión.
A diferencia del resto de pontífices, el papa Francisco pidió ser velado en un primer momento en la Capilla de la Residencia de Santa Marta, donde oficiaba Misa, y después ser trasladado, como es tradición, a la Basílica de San Pedro. Además, para la ocasión, el Papa eligió ser trasladado dentro del féretro, y no sobre el tradicional catafalco sobre el que suele reposar el cuerpo, sin ataúd.
Otra de las novedades es su enterramiento. Según pidió, sus restos descansarán en la Basílica papal de Santa María la Mayor, y no en San Pedro, como venía siendo tradición. Además, en su testamento dejó por escrito que su sepulcro, que debe estar en la tierra, tendría que ser sencillo: “sin decoración particular y con la única inscripción Franciscus.
El testamento íntegro de Franciscus:
“En el Nombre de la Santísima Trinidad. Amén.
Sintiendo que se acerca el ocaso de mi vida terrenal y con viva esperanza en la Vida Eterna, deseo expresar mi voluntad testamentaria sólo en lo que se refiere al lugar de mi entierro. Siempre he confiado mi vida y mi ministerio sacerdotal y episcopal a la Madre de NuestraSeñor, María Santísima. Por lo tanto, pido que mis restos mortales descansen esperando el día de la Resurrección en la Basílica Papal de Santa María la Mayor.
Deseo que mi último viaje terrenal termine en este antiguo santuario Mariano, donde iba a rezar al principio y al final de cada viaje apostólico a Roma, confiaré confiadamente mis intenciones a la Madre Inmaculada y le agradezco su cuidado materno.
Pido que se prepare mi sepulcro en el nicho de la nave lateral entre la Capilla Paulina (Capilla de la Salus Populi Romani) y la Capilla Sforza de la mencionada Basílica Papal.
El sepulcro debe estar en la tierra; sencillo, sin decoración particular y con la única inscripción: Franciscus.
Los gastos de preparación de mi entierro serán cubiertos por la suma del benefactor que he dispuesto, para ser trasladado a la Basílica Papal de Santa María la Mayor y de la cual he provisto instrucciones oportunas a Mons. Rolandas Makrickas, Comisario Extraordinario del Capítulo Liberiano”.
Tres Papas muy diferentes en este siglo
Juan Pablo II, de nombre secular Karol Józef Wojtyła, fue el papa 264.º de la Iglesia Católica y soberano de la Ciudad del Vaticano desde el 16 de octubre de 1978 hasta su muerte en 2005. Fue canonizado en 2014, durante el pontificado de Francisco, lo que lo convierte en santo de la Iglesia católica.
Nacimiento: 18 de mayo de 1920, Wadowice, Polonia.
Fallecimiento: 2 de abril de 2005, Palacio Apostólico, Ciudad del Vaticano.
Benedicto XVI, de nombre secular Joseph Alois Ratzinger, fue el 265.º papa de la Iglesia Católica y el séptimo soberano de la Ciudad del Vaticano, desde el 19 de abril de 2005 hasta su renuncia el 28 de febrero de 2013.
Nacimiento: 16 de abril de 1927, Marktl, Alemania
Fallecimiento: 31 de diciembre de 2022, Mater Ecclesiae, Ciudad del Vaticano.
Francisco (en latín: Franciscus), de nombre secular Jorge Mario Bergoglio. Fue el 266.º papa de la Iglesia católica. Como tal, fue el jefe de Estado y el octavo soberano de la Ciudad del Vaticano. Tras la renuncia de Benedicto XVI al pontificado, fue elegido el 13 de marzo de 2013 en la quinta votación efectuada durante el segundo día de cónclave.
Nacimiento: 17 de diciembre de 1936, Buenos Aires, Argentina.
Fallecimiento: 21 de abril de 2025 (88 años), Residencia de Santa Marta, Ciudad del Vaticano.
La proyección de su herencia y legado
A partir el jueves 1 de mayo se abre un momento decisivo en este siglo en la Iglesia Católica. En lo que sí coinciden vaticanistas y casas de apuestas apunta a un pulso real entre quienes quieren ampliar y acelerar las reformas y los que no sólo tratan de frenarlas sino incluso eliminar los pasos dados.
Francisco, como se ha señalado en fuentes vaticanistas muy próximas al Papa a Hechos e Hoy, siempre intuyó que sería una batalla formidable e impredecible. Una de sus confesiones más íntimas y reveladoras fue la entrevista a fondo que le hizo la gran conrresponsal de La Nación de Buenos Aires, Elisabetta Piqué.
Francisco siempre supo que sólo tendría un tablero para mover sus fichas. Proceder de forma intensa, rápida e incluso dramática a un cambio profundo en los cardenales electores que bajo el escenario de enorme belleza del Juicio Final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina emitirían su voto para su sucesión. Sólo los cardenales menores de 80 años tienen voto y fue Francisco eligió a la mayoría de ellos.
La verdadera revolución de Francisco ha sido la de impulsar el viento el sur. Romper con normas no escritas -pero tradiciones cuidadosamente protegidas y vigiladas-. De esta forma puso fin a que los obispos de diócesis poderosas (la mayoría de ellas en Italia, el resto de Europa, y Estados Unidos) dejaran de ser automáticamente designados cardenales. Hizo posible así la presencia de cardenales em representación de Tonga, Myanmar, Mongolia, República Centroafricana y Haití.
Son por tanto cardenales muy próximos a la visión del mundo de Francisco. Son quienes pueden expandir su legado con más fuerza, curiosamente, que la obra gigantesca de Juan Pablo II y la trayectoria de enorme fuerza teológica, pero dramáticamente interrumpida y rota, de Benedicto XVI.
Pero atención a este Cónclave llamado a un ràpido desenlace de consenso o a una batalla feroz de días y sucesivas votaciones. El cine dejó dos buenas muestras en Las sandalias del pescador y más recientemente en Cónclave.
Atención a que la oposición a Francisco cuenta con una poderosa financiación y se ha preparado largamente para este momento.
Son los cardenales que rechazan abiertamente el paso de Francisco de dar la comunión a las parejas divorciadas que se han vuelto a casar; de recibir a los católicos LGBTQ; y de poner el foco de prioridades en los derechos de los migrantes y la crisis climática.
Francisco firmó un proceso de reforma de tres años, con mayores roles a las mujeres en la Iglesia Católica; su ordenación como diáconos; y un mayor protagonismo de los laicos en el gobierno y la toma de decisiones. ¿El nuevo Papa seguirá este camino?
En la actualidad el Colegio cardenalicio esta formado de la siguiente forma:
– Cardenales designados por Francisco: 108
– Cardenales desognados por Juan Pablo II y Benedicto XVI: 27
Cardenales por zonas geográficas y territorios:
Norteamérica: 16
Centroamérica: 4
Sudamérica: 17
Europa: 53
África: 18
Asia: 23
Oceanía: 4
El escenario de una gran batalla
En esta gran batalla hay varios escenarios muy importantes que no se debería minimizar:
Primero.
Los cardenales mayores de 80 años no pueden votar. Pero desempeñan un papel importante en Roma en las reuniones previas al cónclave y en los debates informales que tienen lugar en restaurantes (las trattorias romanas) o en los apartamentos de los propios cardenales.
Segundo.
Atención a que una parte de estos cardenales retirados no fueron nombrados por Francisco y algunos se han opuesto a la dirección que el primer Papa latinoamericano intentó marcar para la Iglesia.
Tercero.
El cardenal Blase Cupich, de Chicago, y el cardenal Oswald Gracias, arzobispo emérito de Bombay, podrían ejercer un papel de arquitectos en la sombra.
Cuarto.
Importante los movimientos del cardenal Christophe Pierre, exembajador papal en Estados Unidos, y el cardenal Arthur Roche, funcionario británico del Vaticano.
Quinto.
En primer plano el cardenal hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga, quien cuenta con una amplia experiencia. Es multilingüe y apoyará a un candidato que se ajuste a las prioridades de Francisco.
Sexto.
El cardenal Marc Ouellet, prelado canadiense que durante años dirigió la oficina vaticana encargada del nombramiento de obispos, influirá.
Septimo.
En primer plano el cardenal ghanés Peter Turkson, director de la Academia Pontificia de Ciencias, y el cardenal Timothy Dolan, de Nueva York.
Octavo.
En posturas muy críticas el cardenal jubilado Joseph Zen, de Hong Kong, quien ha criticado abiertamente a Francisco y el acercamiento diplomático del Vaticano a China.
También hay un número considerable de cardenales que tal vez deseen seguir las reformas de Francisco, pero hacerlo con un Papa más predecible.
El rol de las redes, las maniobras y la presión mediática
Durante el pontificado de Francisco, un grupo de cardenales tomó la medida altamente inusual de desafiar públicamente al Papa. Se publicaron memorandos anónimos de cardenales no identificados que criticaban fuertemente a Francisco.
– El grupo The Red Hat Report presentó su proyecto como un intento de mejorar la gobernanza y la rendición de cuentas dentro de la Iglesia Católica.
– ¿Votarían cardenales africanos y de Europa del Este en bloque?
. La elección de cardenales de muy diferentes partes del mundo por parte de Francisco implica que algunos de los electores papales no se conocen muy bien entre sí.
– Algunos tampoco hablan italiano, el idioma de trabajo del Vaticano (aunque el inglés y el español son ampliamente utilizados). Esto daría ventaja a cualquier candidato que haya podido conocer bien a los cardenales y desempeñe un papel en su convocatoria o dirección durante el período precónclave.
– En 2005, la dirección del cardenal Joseph Ratzinger en las reuniones previas al cónclave, sus habilidades lingüísticas y la homilía que predicó en la misa antes de la votación jugaron un papel clave en su elección como papa Benedicto XVI. Algunos vaticanistas aseguran que sólo Luis Antonio Tagle tiene ese carisma.








