En los hechos de hoy, martes 8, una jornada de nuevo de altas tensiones antes de la comparecencia este miércoles de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados.
Primero. La Audiencia Nacional investiga a Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif, por cinco delitos.
La investiga por malversación de caudales públicos, cohecho, tráfico de influencias, prevaricación y pertenencia a organización criminal. La UCO se incautó, en el domicilio de Pardo de Vera, un documento de Adif sobre la compra de 5 millones de mascarillas.
Segundo. Un juzgado de Badajoz abre causa contra la fontanera del PSOE y ofrece acciones a la juez del caso del hermano de Sánchez.
Tercero. Armengol mintió.
Encrucijada de Armengol de tener que explicar por qué negó la relación con Aldama y admitió después una reunión. La tercera autoridad del Estado tuvo que aclarar por qué mintió en sede parlamentaria un día antes de la comparecencia de Sánchez.
Un escenario crítico. Armengol admitió un encuentro con Aldama pero apuntó que no mintió en el Senado cuando negó conocerlo “ya que recibo a mucha gente”.
La presidenta del Congreso de los Diputados regresó a la Comisión de Investigación del caso Koldo en el Senado para dar explicaciones sobre una contradicción que ha sacudido a la Cámara Alta y ha elevado la presión sobre el Gobierno. Compareció ante los senadores para tratar de justificar por qué negó en su primera intervención conocer al empresario Víctor de Aldama, cuando ahora ha admitido que sí se reunió con él durante su etapa como presidenta de Islas Baleares.
Su credibilidad ha quedado en entredicho. Ha tenido que explicar por qué mintió en sede parlamentaria. La comparecencia de Armengol llegó en además en un momento de máxima tensión. Apenas 24 horas antes de que Pedro Sánchez intervenga en el pleno del Congreso para detallar su plan contra la corrupción.
Armengol tuvo que explicar su implicación en un asunto que ha salpicado directamente al caso Koldo, la trama sobre adjudicaciones irregulares en la compra de mascarillas durante la pandemia, cuyo epicentro ha sido la figura de Koldo García, exasesor de José Luis Ábalos.
El problema para Armengol no es solo el contenido de aquella reunión, sino el hecho de haberla ocultado. Según sus propias palabras, el encuentro se produjo en el marco de una cita institucional con el presidente de Air Europa, Pepe Hidalgo, y Aldama habría acudido como “acompañante”.
Aunque en su momento negó conocerlo, ahora la evidencia le ha empujado a admitir lo contrario.
La impresión entre senadores y diputados es la de que se ha abierto un antes y un después en el futuro institucional de la presidenta del Congreso. El mentir primero y ahora rectificar de Armengol amenaza con debilitar los nuevos mensajes de Sánchez.
Las contradicciones de Armengol han avivado también su tensión con la oposición, e incluso con los socios de Sánchez. A lo que se añade ahora el malestar creciente, que ya no se oculta, en las filas del PSOE
Armengol rectificó su anterior declaración en el Senado y admitió ¡ahora que sí se reunió con Aldama. Insistió en que no mintió al decir que nunca le habían presentado a Víctor de Aldama cuando después ha tenido que reconocer que sí estuvo con él en una reunión con José Hidalgo, exCEO de Globalia. “No sé si son conscientes de las personas que ve una presidenta de comunidad autónoma. Me he visto con más de 1.000 personas“, fue su argumento para justificar que olvidase dicho encuentro.
La presidenta del Congreso aseguró “no tener nada que temer” ante las informaciones que anticipan un informe de la UCO que la involucraría en la trama y que podría dar lugar a su imputación.
Sin embargo, Armengol no convenció a los senadores de que no mintió con intencionalidad. Su continuidad como tercera autoridad del Estado queda en entredicho y su imagen sufre un daño difícil de revertir. Este episodio, como apuntaron analistas a Hechos de Hoy, acrecienta la tesis de elecciones generales que se podrían precipitar.
Cuarto. Moción de confianza.
La portavoz de Coalición Canaria en el Congreso, Cristina Válido, ha lanzado un órdago a Pedro Sánchez y le ha advertido de que podría retirarle su apoyo si no se somete a una cuestión de confianza. Es el sentimiento que está creciendo entre los socios de Sánchez.
Quinto Sánchez en riesgo ante fuego amigo.
Los analistas insisten en el episodio de la ejecución política de “Paco Salazar” que siguió la senda de convertirse en “el señor Salazar” o “esa persona”.
Supone el fin definitivo de la banda del Peugeot. Pero ha dejado el rastro de un francotirador o una francotiradora. Una filtración antes del Comité Federal al medio (como nativo digital) más fiable de La Moncloa. Es decir, hubo y hay fuego amigo. Y esa sensación crea por primera vez ansiedad en el círculo de hierro de Sánchez.








