Mariano Rajoy culpó el domingo, en una convención de Nuevas Generaciones, a PSOE y Ciudadanos de la repetición de elecciones. Independientemente del análisis político, el presidente del Gobierno en funciones, y líder del Partido Popular (PP), tuvo una falta de delicadeza.
El Rey Felipe VI comienza este lunes sus terceras consultas políticas (ver en Hechos de Hoy, Felipe VI y Pedro Sánchez, la consulta que puede abrir un giro a contrarreloj). En este lunes, el monarca recibe a Pedro Quevedo Iturbe, Nueva Canarias; Manuel Martínez Oblanca, Foro Asturias; Ana María Oramas González-Moro, Coalición Canaria-Partido Nacionalista Canario; Javier Esparza Abaurrea, Unión del Pueblo Navarro; Alberto Garzón Espinosa, de Unidad Popular: Izquierda Unida, Unidad Popular en Común; Aitor Esteban Bravo, PNV; Alexandra Fernández Gómez, En Marea (Podemos) y Francesc Homs, DL.
El espacio para un acuerdo es limitado pero el Rey quiere escuchar las últimas reflexiones.
Precisamente por eso, Mariano Rajoy escogió los peores titulares antes de estas consultas para atacar a PSOE y Ciudadanos. Porque fue él precisamente quien dio la primera sorpresa al declinar el encargo del Rey.
Atención primero a estas consultas y a las explicaciones de los líderes. Los detalles tienen esta vez una gran relevancia política. Situación delicada para Mariano Rajoy. Vive en una falsa paz. Con una situación de clima de enfrentamiento interno entre la vieja guardia de María Dolores de Cospedal y la renovación que pleantea Soraya Sáenz de Santamaría.
Mariano Rajoy llega a estas consultas sin haber llamado por teléfono a Pedro Sánchez. Ni siquiera una carta formal. Sólo un tuit hiriente.
Repetir las elecciones no parece una opción razonable ni deseable. Mariano Rajoy, y su círculo cerrado, sólo buscó el tactismo. Negarse a la investidura y buscar la fórmula, a través del Consejo de Estado, de una rápida disolución de las Cortes. El Rey evitó ese camino. De ahí la importancia de estas nuevas consultas. La crisis de bloqueo llega ahora a su momento más crítico. Y pueden producirse notables sorpresas a corto y medio plazo. Y no todas agradables.






