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GRASAS ALIMENTARIAS

Los efectos del ácido graso Omega 3 y sus beneficios en la cardiopatía

Ponen en entredicho los beneficios cardiovasculares de los ácidos omega 3 y omega 6 y los perjuicios del consumo de grasas saturadas en la prevención de las enfermedades de corazón.

Hechosdehoy / Carmen Rodríguez Campos
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Pese a que la comunidad científica llega años asegurando que son “malas” para el corazón, un nuevo estudio pondría en entredicho dicha afirmación. Concretamente, varios expertos de Estados Unidos señalan que los distintos tipos de grasas que la población consume a través de la comida no estarían tan asociadas con el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca.

Hay que recordar que las guías alimentarias oficiales de Estados Unidos así como la Asociación Estadounidense del Corazón instan a aumentar el consumo de los ácidos grasos poliinsaturados y a reducir el de las grasas saturadas. Sin embargo, un equipo observó que el riesgo cardíaco no variaba demasiado según fuera la cantidad consumida de esas grasas.

Las grasas poliinsaturadas provienen de los alimentos de origen vegetal, como podrían ser los frutos secos, las semillas y los aceites, mientras que los Omega 3, que son un tipo especial de grasas, se encuentran presentes en los pescados. Por su parte, la mayoría de las grasas saturadas de la dieta provienen de alimentos de origen animal, como las carnes rojas y los lácteos.

“Quisimos ayudar a resolver las incertidumbres asociadas con los ácidos grasos y su posible relación con el riesgo de desarrollar la enfermedad coronaria”, explicó uno de los expertos. El equipo se basó en un total de 72 estudios publicados con más de 600.000 personas presentes en 18 países.

Los expertos de esas investigaciones habían determinado el tipo de grasas consumidas o presentes en sangre o habían asignado al azar el consumo de suplementos con ácidos grasos o no. Todos los estudios incluyeron el seguimiento de los participantes para saber quiénes desarrollaron trastornos cardíacos, como infartos, enfermedad coronaria o insuficiencia coronaria.

Cuando los revisores analizaron la información sobre el consumo de ácidos grasos, hallaron que ningún tipo de grasas saturadas o poliinsaturadas tenía un efecto significativo en el riesgo cardíaco. Pero el consumo de las grasas trans estuvo asociado con un 16% de más riesgo, por lo que evitan su consumo.

Asimismo, al examinar los marcadores de ácidos grasos en sangre, los autores se dieron cuenta que existía poca diferencia en el nivel de riesgo con respecto del consumo de grasas saturadas o poliinsaturadas, pero los resultados variaron entre los ácidos grados. Y es que a mayor cantidad de dos formas de Omega 3 en sangre (ácido docosahexaenoico y eicosapentaenoico), menor riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca.

“El patrón de resultados de esta revisión no respalda lasguías de prevención cardiovascular vigentes que promueven elaumento de consumo de los ácidos grasos Omega 3 de cadena largay sugiere reducir el consumo de los ácidos grasos saturados”, concluyó.

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