En el mediodía de Roma, cuando ya había terminado la solemne misa de Pascua en la Plaza de San Pedro, que presidió el cardenal Angelo Comastri, el Papa apareció.
Lo hizo en silla de ruedas en el balcón central de la Basílica de San Pedro acompañado por su enfermero personal, Massimiliano Strappetti. Cuando apareció el papa Francisco, estalló el júbilo en la Plaza de San Pedro. La multitud llegaba incluso hasta el principio de la Vía della Conciliazione.
“Queridos hermanos y hermanas ¡Feliz Pascua!”, dijo el papa Francisco, de 88 años. Apareció muy frágil trs haber sido dado de alta el 23 de marzo después de 38 días de hospitalización por una neumonía que lo puso dos veces al filo de la muerte.
“Nuestro ceremoniero lee el mensaje”, dijo Francisco con voz débil y dificultad. Mostró que aún no puede leer discursos largos. Llamaron la atención además sus manos hinchadas y su lentitud de movimientos. Monseñor Diego Ravelli pronunció en su lugar el mensaje pascual.
Un Domingo de Pascua que ha podido marcar el fin de una era (del 13 de marzo de 2013 a hoy son doce años). No presidió la misa de Pascua, ni leyó el mensaje pascual debido a su frágil salud. Pero se hizo presente para la bendición y luego volvió a subir al papamóvil.
En los hechos de hoy, domingo 20, Domingo de Pascua, el Papa impartió la bendición Urbi et Orbi (para la ciudad y para el orbe, una bendición papal dirigida a la ciudad de Roma y al mundo entero).
En fuentes vaticanistas se señaló con discreción a Hechos de Hoy que seguramente el mensaje de Pascua no fue escrito de puño y letra por el Papa peró sí reflejó todas sus ideas.
Los énfasis de monseñor Diego Ravelli en nombre del Papa:
“No puede haber paz sin libertad de religión, libertad de pensamiento, libertad de expresión y respeto por las opiniones de los demás”
Enérgico llamamiento a todas las partes involucradas en el conflicto de Gaza. “Que cese el fuego, que se liberen los rehenes y se preste ayuda a la gente que tiene hambre y que aspira a un futuro de paz”.
Preocupación por “el creciente clima de antisemitismo que se está difundiendo por todo el mundo” como por “la comunidad cristiana de Gaza, donde el terrible conflicto sigue llevando muerte y destrucción, y provocando una dramática e indigna crisis humanitaria”.
“Me siento cercano al sufrimiento de los cristianos en Palestina y en Israel, así como a todo el pueblo israelí y a todo el pueblo palestino” instando a que “desde el Santo Sepulcro, donde este año la Pascua será celebrada el mismo día por los católicos y los ortodoxos, se irradie la luz de la paz sobre toda Tierra Santa y sobre el mundo entero”.
El mensaje pascual Urbi et orbi también incluyó una clara condena a la escalada armamentística global. “La paz tampoco es posible sin un verdadero desarme. La exigencia que cada pueblo tiene de proveer a su propia defensa no puede transformarse en una carrera general al rearme”..
“Llamamiento a cuantos tienen responsabilidades políticas a no ceder a la lógica del miedo que aísla, sino a usar los recursos disponibles para ayudar a los necesitados, combatir el hambre y promover iniciativas que impulsen el desarrollo”.
“Estas son las ‘armas’ de la paz: las que construyen el futuro, en lugar de sembrar muerte”.
En el mensaje, dura critica a los ataques a hospitales y trabajadores humanitarios, sin hacer referencia específica a Gaza, pero en un contexto donde tales incidentes han ocurrido repetidamente.
“Que nunca se debilite el principio de humanidad como eje de nuestro actuar cotidiano. Ante la crueldad de los conflictos que afectan a civiles desarmados, atacando escuelas, hospitales y operadores humanitarios, no podemos permitirnos olvidar que lo que está en la mira no es un mero objetivo, sino personas con un alma y una dignidad”.
Breve encuentro con Vance
A destacar que Francisco recibió brevemente al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, en su residencia de Casa Santa Marta. El encuentro, que tuvo lugar a las 11:30 hora local y “duró sólo algunos minutos”. Se produce en un contexto de relaciones complejas entre la Santa Sede y la Administración Trump. Vance, quien se convirtió al catolicismo en 2019, y pertenece al ala ultraconservadora que ha criticado al Papa y mantiene diferencias totales y radicales con Francisco en temas como la acogida a los migrantes.
El día anterior, Vance se había reunido con el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, donde habalaron sobre “la situación internacional, especialmente sobre los países marcados por la guerra” y “situaciones humanitarias difíciles, con especial atención a los migrantes, refugiados, y presos”, según el comunicado vaticano.
A pesar de su convalecencia, Francisco ha intentado mantener algunas actividades. El sábado apareció por sorpresa cuando acudió a rezar a la basílica de San Pedro antes de la celebración de la Vigilia del Sábado Santo, deteniéndose a saludar a algunos grupos de peregrinos estadounidenses.
El único rito de la Semana Santa al que asistió fue una breve visita el Jueves Santo a la cárcel romana de Regina Coeli, donde saludó a los reclusos como ha hecho tradicionalmente desde el inicio de su pontificado. “La vivo como puedo”, respondió entonces con un hilo de voz desde la ventanilla de su coche cuando le preguntaron cómo afrontaba la Semana Santa en su delicado estado de salud.
En la homilía preparada para la misa del Domingo de Resurrección, que fue leída por el cardenal Comastri, Francisco quiso que se subrayara que Jesús “llora las lágrimas de quien sufre” e invitó a los fieles a “no instalarse tranquilamente en alguna seguridad religiosa” sino a “ver más allá, para descubrir a Jesús”.
El Papa no quiere renunciar
Por el momento en la prensa italiana no hay quinielas ni cálculos sobre el cónclave, al contrario de lo que ocurría en los últimos años de Juan Pablo II. Pero hay preocupación porque la agenda de Francisco está rota. Es un Papa muy debilitado y frágil que debe estar ahora muy protegido ante cualquier tipo de enfermedades. Una nueva crisis como la que acaba de sufrir sería ahora mortal.
“La Iglesia se gobierna con la cabeza, no con las rodillas”, insiste Francisco. En su círculo más íntimo se insiste en que el papado está en manos de Dios.
Hay que recordar y subrayar que la renuncia de Benedicto XVI en 2013 abrió una brecha en la Iglesia. Fue una dramática y peligrosa ruptura de reglas antiguas (no se producía desde 1415), y evocó el temor a una lucha de poder entre los dos papas.
Por el momento hay tres personalidades en primera línea si todo se precipita antes de la Semana Santa de 2026: Matteo Zuppi, Robert Sarah, Luis Tagle y Pietro Parolin.
SegúnThe College of Cardinals Report, 12 cardenales se posicionan como candidatos para suceder al Papa Francisco:
Matteo Zuppi: Arzobispo de Bolonia, Italia. Nacido en Roma y con 69 años, Zuppi es una de las figuras más destacadas dentro de la Iglesia Católica italiana.
Robert Sarah: Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Originario de Ourous, Guinea, tiene 79 años y una trayectoria internacional relevante.
Luis Tagle: Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización. Nacido en Manila, Filipinas, y con 67 años, Tagle es un fuerte candidato gracias a su perfil global.
Malcolm Ranjith: Arzobispo Metropolitano de Colombo, Sri Lanka. De Polgahawela, tiene 77 años y es muy respetado en Asia.
Pietro Parolin: Secretario de Estado del Vaticano. Nacido en Schiavon, Italia, y con 70 años, Parolin es uno de los nombres más mencionados en las especulaciones papales.
Pierbattista Pizzaballa, Patriarca latino de Jerusalén.
Péter Erdő, Arzobispo Metropolitano de Esztergom-Budapest, Hungría.
Willem Eijk, Arzobispo Metropolitano de Utrecht, Países Bajos;
Fridolin Ambongo Besungu: Arzobispo de Kinshasa. Proveniente de la República democrática del Congo.
Anders Arborelius, Obispo de Estocolmo, Suecia.
Charles Bo, Arzobispo de Yangon, Myanmar.
Jean-Marc Aveline, Arzobispo Metropolitano de Marsella, Francia.





