El carguero ruso Progress M-27M, que fue lanzado este martes, con el objetivo de trasladar suministros a la Estación Espacial Internacional (ISS), se situó en una órbita errónea, algo que los expertos tacharon como catástrofe ya que es muy improbable que se pueda acoplar en el plazo previsto de 48 horas de su salida.
Aunque en un principio estaba previsto que la nave se acoplara a la ISS seis horas después de su lanzamiento, a las 08.10 (hora peninsular española), el fallo a la hora de situarla en su órbita obligaron a optar por el ciclo largo de vuelo, establecido en dos días. El acoplamiento en ese plazo "es prácticamente imposible", reconoció a Interfax una fuente del sector aeroespacial ruso.
Asimismo, advirtió además de que "las imágenes de vídeo recibidas desde la nave indican que ésta gira con mucha fuerza alrededor de su eje". "Los técnicos del Centro de Control de Vuelos Espaciales (CCVE) de Rusia han introducido un comando para estabilizarlo, pero todavía no se sabe si se ha conseguido", precisó.
A las pocas horas, los expertos explicaron que la Progress M-27M comenzó a caer a la Tierra de manera descontrolada. "Como no se han podido encender los propulsores ni realizar una maniobra de corrección, el carguero está descendiendo gradualmente de su órbita", añadió la fuente.
Asimismo, explicó que la velocidad del descenso dependerá del estado de la atmósfera y del viento solar, pero recalcó que "en las últimas veinticuatro horas la nave de carga ya ha perdido decenas de metros de altitud". "Pronosticar con exactitud la fecha y lugar donde caerán los fragmentos del Progress que no se desintegren en la capas densas de la atmósfera sólo será posible unas horas antes de que esto ocurra", recalcó.
El CCVE informó de que la Progress se situó en una órbita 38 kilómetros más elevada que el previsto en su apogeo, tras ser mal situada allí por el cohete portador Soyuz-2.1A. La Progress M-27M, que transporta cerca de 2,5 toneladas de suministros para la ISS, fue lanzada a las 08.10 y según el plan de vuelo, debía acoplarse a la plataforma orbital seis horas después de su despegue.
En su bodega, además de combustible, oxígeno, alimentos, equipos científicos y regalos para los tripulantes de la ISS, lleva una réplica de la bandera que los soldados soviéticos izaron sobre el Reichstag en mayo de 1945 cuando capturaron Berlín.
Con esa bandera de fondo, los tripulantes rusos la ISS, Antón Shkaplerov, Guennadi Padalka y Mijaíl Kornienko, tenían previsto felicitar por videoconferencia a sus compatriotas con motivo del 70 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, que Rusia celebra el próximo 9 de mayo.
La actual tripulación de la plataforma orbital la completan la astronauta italiana Samantha Cristoforetti y los estadounidenses Terry Virts y Scott Kelly. La NASA aseguró que hay suficiente comida a bordo de la ISS como para los próximos cuatro meses, así que aún en el caso de que el carguero ruso no lograra acoplarse a la Estación, sus habitantes no correrían ningún riesgo importante.
Cabe recordar que la Estación Especial Internacional es un proyecto en el que participan 16 países y que tiene un coste aproximadamente en 100.000 millones de dólares. La plataforma, con tripulantes a bordo de manera continuada desde 2000, tiene una masa de cerca de 450 toneladas y orbita a una distancia de entre 335 y 460 kilómetros de la Tierra, con una velocidad de unos 27.000 kilómetros por hora.




