Artur Mas y Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) ante el sondeo más concluyente que apuesta por el seny (la sensatez) frente a la rauxa (la rabia y el acaloramiento). Es una encuesta importante porque responde a las grandes cuestiones -que apuntó Hechos de Hoy– que se van a plantear en las próximas cinco semanas
Según el sondeo de Metroscopia para el diario El País, sólo un 23% de los catalanes defiende continuar con la consulta soberanista convocada para el 9 de noviembre si ésta es prohibida por el Tribunal Constitucional. Un 45% de los encuestados, casi la mitad de los catalanes, son partidarios de acatar el fallo.
Según el sondeo, una amplia mayoría están a favor de una solución constitucional al desafío soberanista planteado por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, una independencia que sólo ve posible en un futuro próximo un tercio de la población, mientras que una cuarta parte se inclina por buscar una salida que no requiera plebiscito.
El sondeo revela que los potenciales votantes de CiU y ERC son los más partidarios de la consulta y de ignorar la sentencia del Tribunal Constitucional. En el extremo opuesto se sitúan los votantes del PSC, del PP, Iniciativa, Podemos y Ciudadanos, que se decantan por acatar el fallo del Tribunal Constitucional y negociar una nueva consulta.
Los que están más a favor de buscar una alternativa que no requiera el referéndum son los seguidores de Podemos (el 30 por ciento) y de Iniciativa (el 29 por ciento), según se desprende de la encuesta. La denominada tercera vía (encontrar una alternativa para Cataluña que le proporcione más competencias sin declarar la independencia) es elegida por el 42% de los entrevistados (principalmente los votantes de PSC, ICV, Podemos y Ciudadanos), cuatro puntos por encima del último sondeo, hecho en julio.
Por su parte, un 19% de los encuestados desea que las cosas permanezcan como están, principalmente los votantes del PP, mientras aumentan los que se declaran escépticos-pesimistas sobre las opciones de la independencia catalana. El 71% opina que los independentistas lo son desde hace poco tiempo. Los seguidores de ERC ven la independencia en un futuro no muy lejano; mientras que los de CiU se dividen por mitades, a favor y en contra, y el resto del electorado no cree que salga adelante una Cataluña diferente a la actual.
Dos de cada tres entrevistados apoyan las elecciones anticipadas como contrapartida al referéndum y el 71% opina que los independentistas lo son desde hace poco tiempo. Más de la mitad (el 54%) piensa que el caso Pujol influirá negativamente en el proceso independentista, mientras los votantes de ERC y de CiU opinan lo contrario.
En la valoración y conclusiones, el sondeo muestra la opinión mayoritaria de los catalanes sobre la necesidad de cambios profundos en las relaciones entre Cataluña y el resto de España. Sin embargo, una mayoría rechaza la vía de convocar una consulta de autodeterminación que no esté autorizada por el Gobierno de Mariano Rajoy o que haya sido suspendida por el Tribunal Constitucional. El 45% considera que en este caso se debe acatar la sentencia y negociar una nueva convocatoria de la votación que se ajuste a la legalidad y solo el 23% apoyaría que se celebre la consulta pese a una eventual suspensión. Otro 25% se inclina por encontrar una salida que no requiera consulta.
Los catalanes piden mayoritariamente el respeto escrupuloso a la legalidad. Se pronuncian así sobre el debate de qué medidas adoptar si el Gobierno recurre la convocatoria de la consulta de autodeterminación y el Tribunal Constitucional la suspende. Artur Mas mantiene a la vez que sólo hará una consulta legal, pero considera que esta legalidad se la puede dar la ley catalana de consultas, algo que rechazan de plano el PP y el PSOE. Artur Mas está así atrapado entre quienes le exigen respeto absoluto a la legalidad y sus socios de Esquerra Republicana de Catalunya, que piden ignorar una eventual suspensión de la votación y sacar las urnas a la calle.
Ante el nuevo curso político en Cataluña, que se abre este jueves con los actos de la Diada y la manifestación independentista, hay un ligero aumento de los partidarios de encontrar una vía para Cataluña que le garantice mayores y blindadas competencias sin declarar la independencia. Esta llamada tercera vía es la opción favorita del 42% de catalanes, cuatro puntos más que en la encuesta de julio. Estos cuatro puntos son los mismos que pierde el bloque independentista, que se queda con un 27%. Los partidarios de mantener el actual orden de las cosas se mantienen estables con un 19%.
El sondeo revela además una creciente división en el seno de Convergència i Unió. La opción independentista, que es defendida sin ambages por la nueva dirección de CDC, seduce apenas al 51% de sus votantes. El resto apoyan mayoritariamente que Cataluña siga formando parte de España pero con nuevas y blindadas competencias en exclusiva. La opción de una tercera vía es mayoritaria entre los votantes de PSC, ICV, Podemos y Ciutadans. Solo los votantes del PP defienden mantener el actual sistema autonómico. A la hora de buscar una salida que no pase por la consulta, las elecciones anticipadas son la opción favorita de todas las familias políticas sin excepción.
Lo que divide profundamente es la pregunta de si estas elecciones deberían tener carácter plebiscitario, entendiendo este concepto como que los partidos soberanistas se presenten dentro de la misma lista. Solo los votantes de CiU y ERC lo ven con buenos ojos y con un apoyo del 50%. Los partidarios del resto de formaciones lo rechazan tajantemente, llegando al 94% en el caso de Ciutadans.
La irrupción de Podemos entre las preferencias del electorado catalán perjudica a todos los partidos establecidos. Sin embargo, sigue muy viva la idea de que quien marca el ritmo político en Cataluña es el líder de ERC, Oriol Junqueras. Hoy por hoy sólo los electores de CiU creen que es el presidente de la Generalitat, Artur Mas, es el verdadero piloto de la nave.
Los partidos soberanistas catalanes, comenzando por Convergència i Unió, han intentado desde el primer momento aislar el llamado proceso soberanista de la tormenta que ha supuesto la confesión de fraude fiscal hecha por el expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol. Según el sondeo, el 54% de los catalanes cree que este caso de corrupción afectará negativamente el proceso político por la independencia. La irrupción del caso Pujol en la primera página de la agenda política llega además en un momento en que el sentimiento de preocupación por el futuro es superior al de ilusión.




