Pero esa república fundada por Jean Jacques Dessalines en plena época de monarquías era una república negra en un mundo de blancos y esos negros hasta poco tiempo atrás habían sido esclavos así que habían incurrido en un crimen doble, romper las cadenas de la esclavitud y además hacerse con el poder.
Para la humanidad, la revuelta haitiana significó un enorme, extraordinario paso de avance pero para los blancos de entonces, los gobiernos de la época, las potencias consagradas y el llamado establishment la independencia de Haití fue una verdadera catástrofe que arruinó la colonia mas rica del mundo de entonces, derrotó al ejército napoleónico y bañó la isla de sangre. Por todos los daños, las muertes ocasionadas y los abusos cometidos Francia nunca ha pagado reparaciones ni indemnizaciones de guerra al pueblo haitiano. Empero, es otra cosa a la que quiero referirme ahora.
Nelson Mandela fue acusado y condenado como terrorista, exactamente igual que nuestra época hace con los talibanes de Afganistán, mas tarde con Al Qaeda, ahora con el califato islámico y durante muchos años con la resistencia palestina tanto la laica de Al Fatáh como la islamizada de Hezbolá y Hamás.
Y no es que no hayan cometido actos de terrorismo o que incluso y durante un tiempo hayan caído en prácticas sistemáticas calificables de terrorismo pero si observamos con cuidado, siempre encontraremos un patrón: los de arriba acudieron al terrorismo mucho antes que los de abajo y de hecho, fue el terrorismo de los de arriba lo que desató el terrorismo de los de abajo. Pero es preferible no entender estas cosas. La imbecilidad proporciona una apariencia de vida mas confortable y como recientemente señalara Bryan Cox: la mayor amenaza a la paz mundial procede de la imbecilidad de los políticos y añadiría yo ahora, de la complicidad de los medios de comunicación.
Addendum
Mike Benson, un viejo amigo americano pero totalmente aplatanado, me ha sugerido agregar a manera de aclaración lo siguiente: Francia primero impuso a Haití una indemnización grosera para supuestamente compensar a los dueños de plantaciones por las perdidas sufridas. Esa "multa" fue de 150.000 francos oro posteriormente reducida a 90.000 que era una fortuna descomunal y obligó a los haitianos a empobrecerse aun mas de lo que ya estaban para pagar. Fue, la primera vez que el ganador de una guerra tuvo que pagar indemnización al perdedor.
Muchos años después, ya en el siglo XXI, Jean Bertrand Aristide siendo presidente de Haití tramitó una demanda contra Francia por unos 25.000 millones de dólares como restitución debida al pueblo haitiano. Francia ignoró el reclamo, las grandes potencias, sobre todo EE. UU. se alinearon con ella respaldándola y se cree que ese reclamo jugó un papel en la decisión corporativa e imperialista de destituir a Aristide de la presidencia.
– Melvin Mañón, escritor y reputado analista, reside en la actualidad en la República Dominicana.
(*) Henri Christophe (isla de Granada, 1767-Puerto Príncipe, Haití, 1820). Soberano haitiano. Esclavo negro liberto, colaboró con Toussaint-Louverture en la lucha haitiana por la independencia. Presidente en 1806, se autoproclamó Rey de la mitad septentrional del país que se conoció como el Reino de Haití (1811-1820).
– La historia de Henri Christophe o Enrique I sirvió de argumento para la novela de Alejo Carpentier El reino de este mundo (1949). Su figura está presente en la obra de Eugene O´Neill. El emperador Jones.







