Alfonso Guerra fue muy contundente en los hechos de hoy, lunes 23, en sus declaraciones a Susanna Griso en el programa Espejo público de Antena 3. Apunto que hay cuatro fórmulas para salir de aquí y en ninguna Pedro Sánchez debe ser el candidato.
Alfonso Guerra afirmó que “la militancia socialista y los votantes socialistas están conmocionados con todas estas noticias” de los escándalos que afectan a la cúpula del partido. Considero innegable la responsabilidad política de Pedro Sánchez.
“Tiene la responsabilidad de haber entregado el partido en las manos a unos bandidos y macarras. Cuando se ve ahora que el PSOE ha estado estos años en manos de unos macarras, unos bandidos, verdaderamente una banda que parecen ‘Los Soprano’…”.
Estas palabras reflejaron su profunda decepción no solo con el rumbo ideológico del partido, sino con la deriva ética que, en su opinión, lo ha desvirtuado.
No sólo pide rendición de cuentas, sino una reflexión profunda entre los militantes. “Cada simpatizante, cada votante, tiene ante sí una decisión que tomar”.
Situó el momento actual como un punto de inflexión, y planteó incluso un horizonte de relevo en la dirección del PSOE que implique una ruptura con el liderazgo de Pedro Sánchez.
Guerra no ocultó su frustración al hablar del futuro del socialismo español y de quienes podrían liderar un cambio. Recordó con emoción el esfuerzo colectivo que figuras como Felipe González, Enrique Múgica, Chiqui Venegas o Ramón Rubial hicieron por levantar el partido desde la clandestinidad a la democracia, y expresó su tristeza al ver “lo que está sucediendo” actualmente.
Reclamó una regeneración profunda: “Después de lo que ha ocurrido, el PSOE tiene que oxigenarse y tiene que tener a otra persona al frente”. A su juicio, Pedro Sánchez no puede ser el candidato en ninguna de las salidas posibles: moción de confianza, dimisión o elecciones. Cuando fue interrogado por posibles sucesores, descartó algunos nombres y apuntó únicamente a Emiliano García-Page como alguien con ·méritos hechos”.
Al ser preguntado por las maniobras internas, negó que haya clandestinidad pero sí movimientos “discretos, reservados”. La frase que mejor encapsuló el sentimiento del sector crítico la pronunció Nicolás Redondo Terreros: “El PSOE no se hereda, se conquista”.
Alfonso Guerra coincidió con ese análisis, insistiendo en que el liderazgo surgirá cuando llegue el momento, pero que esperar pasivamente no es una opción. “Hay que dar el paso”, sentenció.





