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EL DISCURSO COMPLETO

Guiño de Juan Goytisolo a Podemos y Pablo Iglesias en el homenaje a Cervantes

Sin chaqué, con emoción, y con una corbata que tiene 35 años, reconoció que le resulta difícil aceptar un mundo de paro, corrupción y desigualdades sociales.

Hechosdehoy / Hechos de Hoy / M. Céspedes
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 "Al héroe Cervantes y a sus lectores nos resulta difícil el paro y la corrupción", dijo Juan Goytisolo,  al recoger con emociión contenida, y trascendencia, el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, conocido también como Premio Cervantes o Premio Miguel de Cervantes.

Como valoró Hechos de Hoy (Juan Goytisolo con Felipe VI y la Reina Letizia en su símil con Luis Bárcenas), el escritor se ciñó a la actualidad inmediata con una lectura actual de Miguel de Cervantes, una versión descarnada, sincera y lúcida. Fue contundente. “Digamos bien alto que podemos”, dijo en  guiño al partido de Pablo Iglesias.

Juan Goytisolo Gay (nacido en Barcelona, 5 de enero de 1931)1 es un fino escritor e intelectual, profundo conocedor de Marruecos, de la primera hora de la lucha antifranquista. En su momento Reivindicación del conde don Julián (1970), editado por la editorial el Ruedo Ibérico, libro prohibido en España durante el franquismo, fue también un giro de renovación literaria al ser un ensayo sin ninguna puntuación de ortografía.  Es hermano de los también escritores José Agustín Goytisolo (1928-1999) y Luis Goytisolo (1935).

Para comprender su trayectoria vital, no hay que olvidar la muerte de su madre en 1938, cuando él tenía sólo siete años, en un bombardeo en Barcelona de la aviación nacional, las fuerzas del general Franco. El golpe de la guerra civil marcó su experiencia más íntima. Se tradujo en el rechazo a la España tradicional y conservadora. se traducir´çia en su vida en el autoexilio en Marruecos, en la ciudad de Marrakech, y en Francia, en parís, su ciudad de ciudades.

Asesor de la editorial Gallimard, profesor en universidades de Estados Unidos, invertigador, ha sido maestro en el ensayo, la narrativa, el reportaje, la literatura de viajes, y las memorias. Desde la muerte de su esposa, Monique Lange, en 1996, volvió a fijar su residencia en Marrakech. Juan Goytisolo, en el pasado mes de enero, cumplió 84 años.

El discurso completo de Juan Goytisolo

Fue corto, bello y reivindicativo. Destacó en el acto de Alcalá de Henares, que le resulta difícil aceptar un mundo "aquejado de paro, corrupción y crecientes desigualdades sociales":

"Los contaminados por nuestro primer escritor no nos resignamos a la injusticia", dijo mostrando su admiración por el Quijote, "novela cuya fuerza genésica alcanzaría una dimensión sin fronteras ni épocas".

Se mostró como "incurable aprendiz de escribidor", reivindicando la necesidad de "volver a Cervantes y asumir la locura de su personaje como una forma superior de cordura".

"Esa es la lección del Quijote. Al hacerlo no nos evadimos de la realidad inicua que nos rodea. Asentamos al revés los pies en ella. Digamos bien alto que podemos. Los contaminados por nuestro primer escritor no nos resignamos a la injusticia", dijo Juan Goytisolo.

El escritor ha dedicado su discurso, titulado A la llana y sin rodeos, una frase de Cervantes, a su maestro Francisco Márquez Villanueva y a los habitantes de la Medina de Marrakech, que lo "han sabido acoger con cariño en esta etapa de la vida que es la vejez".

"Llevo en mí la conciencia de la derrota como un pendón de victoria". Esta frase de Pessoa, con la que Goytisolo se identifica plenamente, le hizo afirmar que "ser objeto de halagos por la institución literaria" lo lleva a dudar de sí mismo, pero "ser persona non grata a ojos de ella" lo reconforta en su conducta y labor.

"Desde la altura de la edad, siento la aceptación del reconocimiento como un golpe de espada en el agua, como una inútil celebración", señaló Juan Goytisolo. Contrario a los nacionalismos "de toda índole", el autor de Señas de identidad abrazó hace años "como un salvavidas" la nacionalidad cervantina "reivindicada por Carlos Fuentes".

"Cervantear es aventurarse en el territorio incierto de lo desconocido con la cabeza cubierta con un frágil yelmo bacía", señaló. "Dudar de los dogmas y supuestas verdades como puños nos ayuda a eludir el dilema que nos acecha entre la uniformidad impuesta por el fundamentalismo de la tecnociencia en el mundo globalizado de hoy y la previsible reacción violenta de las identidades religiosas o ideológicas que sienten amenazados sus credos y esencias".

"Devoto de Cervantes", como se declara con frecuencia, Juan Goytisolo aprovechó  la ceremonia para criticar el "empecinamiento" de las autoridades en desenterrar "los pobres huesos" del escritor y "comercializarlos tal vez de cara al turismo como santas reliquias fabricadas probablemente en China", y se ha preguntado si no sería mejor "sacar a la luz los episodios oscuros" de su vida "tras su rescate laborioso de Argel".

"¿Cuántos lectores del Quijote conocen las estrecheces y miseria que padeció, su denegada solicitud de emigrar a América, sus negocios fracasados, estancia en la cárcel sevillana por deudas, difícil acomodo en el barrio malfamado del Rastro de Valladolid con su esposa, hija, hermana y sobrina en 1605, año de la Primera Parte de su novela, en los márgenes más promiscuos y bajos de la sociedad?".

La verdad sobre la vida de Cervantes "no se ha impuesto fuera de un puñado de eruditos" y, sin embargo, en cada centenario del Quijote se suceden los homenajes y celebraciones que "engordan a la burocracia oficial y sus vientres sentados".

Crítico implacable con las injusticias y desigualdades sociales que hay en el mundo, el autor de Juan sin tierra se imaginó al Quijote "acometiendo lanza en ristre contra los esbirros de la moderna Santa Hermandad que proceden al desalojo de los desahuciados, contra los corruptos de la ingeniería financiera". Y se lo imaginó también "al pie de las verjas de Ceuta y Melilla socorriendo a unos inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida y el ansia de libertad".

"Sí, al héroe de Cervantes y a los lectores tocados por la gracia de su novela nos resulta difícil resignarnos a la existencia de un mundo aquejado de paro, corrupción, precariedad, crecientes desigualdades sociales y exilio profesional de los jóvenes como en el que actualmente vivimos", subrayó Juan Goytisolo. Tras referirse a la crisis económica, política y social que vive la Marca España con más del 20 por ciento de los niños bajo el umbral de la pobreza, según las estadísticas, Juan Goytisolo aseguró que hay múltiples razones "para indignarse y el escritor no puede ignorarlas sin traicionarse a sí mismo".

"No se trata de poner la pluma al servicio de una causa por justa que sea, sino de introducir el fermento contestatario de ésta en el ámbito de la escritura". Y Cervantes mostró el camino para hacerlo en el Quijote, ese "portentoso relato de relatos que se despliega hasta el infinito".

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