Martes 9 frustrante y peligroso. Puro egoísmo personal y tactismo político sobre el que deben sacar conclusiones los votantes de diferentes sensibilidades.
Ya es evidente que Pedro Sánchez no quiere una negociación sino una imposición. Lo ha demostrado frente a Ciudadanos, Partido Popular y Unidas Podemos. Está fuera de toda lógica política -y sentido común o simple decoro-. Con 123 escaños no se puede formar un gobierno monocolor.
Pedro Sánchez pudo haber abierto una negocición seria y formal sobre los principios presupuestarios tanto con el Partido Popular como con Ciudadanos. No lo ha hecho con ninguna de las dos formaciones políticas. Y se ha negado igualmente a entrar en amplias conversaciones con Unidas Podemos. Atención al bucle de grave inestabilidad política y parálisis institucional abierto por el líder del PSOE en base a sus intereses personales. Agobiante y desolador, tactismo político.
Si a nivel nacional el escenario es grave, es lamentable el daño producido en la Comunidad de Madrid por la intransigencia de la extrema derecha (el caos político de Vox, el partido de Santiago Abascal y Rocío Monasterio) y su negativa a apoyar la investidura de Isabel Díaz Ayuso y respaldar el acuerdo de Partido Popular y Ciudadanos. La celebración este miércoles 10 de un pleno de investidura sin candidato muestra el peor escenario.
Con precisión lo definió Ignacio Aguado, el líder regional de Ciudadanos. "No podemos paralizar la Comunidad de Madrid por un berrinche”, afirmó. Lamentable es lo que han hecho los dirigentes de Vox por despecho, egoísmo y desprecio a los votantes de derecha y centro. Han confirmado el daño que ha supuesto el regreso de la extrema derecha a las instituciones.




