España no se convirtió en Grecia sino generó un escenario mucho peor. Resume la sensación que se está abriendo con fuerza en las capitales de la Zona euro, los círculos del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt, y las sensaciones de la City en Londres (ver en Hechos de Hoy, Primarias en octubre y Congreso en diciembre, Pedro Sánchez contra las cuerdas).
En las notas políticas y económicas, coincidencia. Alarma por España con un único nombre propio: la decisión de Pedro Sánchez de no dimitir, de negarse a la regeneración en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), y de romper con la centralidad política, el pilar del éxito de un bipartidismo que fue prácticamente perfecto en España.
El IBEX 35 cerró este lunes 26 en rojo, -1,27%, y 8.711,4 puntos. La prima de riesgo se vuelva a activar, en 104. Y el bono español a 10 años en 0,91%.
Sorpresa y no agradable en la Unión Europea por la decisión de Pedro Sánchez de aferrarse a un giro radical y de dañar de forma grave la socialdemocracia en España. Lo grave, se subraya en los análisis europeos, no es sólo su daño a España sino a Europa.
Según una nota enviada por Barclays a los inversores, se señala que "la posición de Sánchez se está convirtiendo en insostenible y tendrá que dimitir o permitir que algunos (o todos) los diputados del PSOE se abstengan en una nueva ronda de votaciones para la investidura de Rajoy antes del final de octubre".







