Durante la presentación del amplio programa de eventos, empresas e instituciones que conforman la oferta de la 11ª edición del ya clásico Gastrofestival de Madrid, el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, señaló el incremento de turistas que durante 2019 alcanzó un total de 10,5 millones de personas y que se dejaron 10.500 millones de euros, un 12,6 por ciento más que en 2018.
Si suponemos que cada ciudad creara a su alrededor un campo magnético apto para atraer turistas yo aislaría una de las líneas de fuerza más intensas que representaría su oferta de buen comer. Es innegable que todas las ciudades del mundo tienen alguna virtud gastronómica pero no siempre coinciden imagen y realidad.

La presentación del Gastrofestival en el centro cultural Conde Duque
Londres ha sido hasta hace algunos años paradigma de un tipo de comida que quedó bien reflejado en un dicho francés que afirma que la comida británica “es el arte de convertir en incomible un excelente filete de Yorkshire”. Hoy afirmo la caducidad de ese dicho francés y espero que el Brexit no retrotraiga la gastronomía inglesa a las épocas en las que De Gaulle se oponía radicalmente al ingreso de Gran Bretaña en la entonces Comunidad Económica Europea y no precisamente por razones gastronómicas.
De Italia, especialmente Roma, Milán o Nápoles, obtendrás interesantes menús si sabes eludir la omnipresente oferta de pasta. De Budapest puedes terminar harto de excelentes goulash. En París, mejor huir de los restaurantes turísticos donde la relación calidad-precio suele ser bastante pobre. He encontrado una colilla de cigarrillo en el plato en un restaurante del Barrio Latino de la capital de ese país del que afirman ser ingobernable a causa de los cientos de diferentes quesos que puede ofrecer. Algunos de ellos
excelentes ciertamente pero incapaces de superar un hispánico cabrales o una torta de El Casar.
En San Francisco de California puedes comerte una especie de centollo de maravilloso aspecto e insipidez máxima y en Agra pedir algún plato típico pero rogándole al camarero que no lo condimenten demasiado picante y tenerte que acordar de los bomberos locales.
Una de las virtudes del Gastrofestival de Madrid es ofrecer la ocasión a propios y extraños de comprobar personalmente que la gama de productos que la agricultura y la ganadería española suministra a los “chefs” para que demuestren su virtuosismo culinario es impresionante en variedad y excelente en calidad.

El alcalde con los profesionales de la gastronomía madrileña.
500 establecimientos de las más variadas categorías -restaurantes, tascas, bares, mercados-ofrecerán desde el 7 hasta el 23 de febrero experiencias gastronómicas inolvidables. Desde la modesta o sofisticada tapa hasta un menú especial en Botín, o en otros 19 establecimientos míticos que se han unido a la oferta especial de la quincena gastronómica.
Sería injusto seleccionar como especiales a cualesquiera de los 500 establecimientos que se unen a esta quincena del buen vivir. Pero cada cual tiene sus experiencias personales y la tortilla de patatas de casa Dani en el Mercado de la Paz ya ha sido citada como la mejor tortilla de patatas de la ciudad.
Por los canapés y otros platos de Milford siento especial debilidad porque además te rodean, mientras los degustas, excelentes fotografías del Argos una belleza de sloop de principios del XX que participa todos los años en la regata de veleros antiguos de Mallorca y casi nunca baja de los tres primeros puestos.
El Comercial, después de su renovación, manteniendo su aspecto y espíritu tradicional sigue contribuyendo con su cocina y sus actividades culturales al espíritu típico y abierto del barrio de Malasaña.
No todo queda solo entre fogones y bodegas, también museos, mercados teatros o librerías contribuyen, con diversidad de actividades, a esos días en que Madrid se ofrece a todo el que quiera degustarlo en profundidad.








