Superar la alergia al huevo o la leche ya es posible y en tiempo récord, ya que en solo una semana se puede terminar con ella. Hay que recordar que hasta ahora el método de desensibilización convencional empleado para acabar con la alergia de estos dos alimentos básicos requería de dos meses, en el caso del huevo, y de tres a cuatro meses en el de la leche.
Ahora, especialistas de la Clínica Universidad de Navarra consiguieron que pacientes pediátricos, todos ellos con alergia al huevo o la leche de desensibilicen en menos de siete días, y mediante una terapia de exposición progresiva al alimento. Las alergias al huevo y la leche suponen una limitación en la dieta de quien lo sufre dada su presencia en multitud de alimentos elaborados y en gran cantidad de productos cocinados.
“Aproximadamente un 80% de los niños supera esta alergia de forma espontánea a los tres años de edad. Sin embargo, existe un 20% que no lo hace”, asegura uno de los expertos. El tratamiento es aún más sencillo. Se basa fundamentalmente en reeducar a las células que reaccionan ante alimentos inocuos como la leche o el huevo.
“Esta reeducación consiste en administrar cantidades muy pequeñas de estos productos, inicialmente mínimas, y cuyo volumen se aumenta de forma progresiva semanalmente. Los incrementos del alimento que provoca la alergia se realizan siempre en el recinto hospitalario, de forma que el paciente esté en condiciones de seguridad mientras su organismo va asimilando estas sustancias sin reaccionar contra ellas”, explica.
El objetivo de la desensibilización es en el caso de la leche, llegar a poder ingerir un vaso de 200 ml y en el del huevo, un huevo frito o en tortilla tres veces por semana. Para reducir dichos plazos a tan solo una semana, al paciente se le otorgan varias dosis en el mismo día, aumentando la cantidad progresivamente durante varios días consecutivos.
“Cuando la sensibilización al producto es baja y si el sistema inmune del niño lo permite, la ‘dosis objetivo’ puede conseguirse en cinco días. En el caso del huevo esta dosis consiste en un huevo frito y en el de la leche, 200 ml”, comenta. Dicho proceso se indica en personas con una sensibilización no muy elevada a estos alimentos y una edad comprendida entre los 4 y los 10 años.
En este sentido, cuanto mayor sea la edad del paciente, más difícil será la aceptación de los alimentos a los que tiene sensibilización por parte del sistema inmunitario. El protocolo de exposición al alimento comienza el primer día con “una provocación para que ocurra una reacción”, comenta.
“Se pretende esta reacción porque se trata de localizar el umbral en el que se produce la reactividad en ese niño. A partir de esa reacción, se aprovecha que las defensas quedan ‘noqueadas’, de forma que al día siguiente se comienza desde la mayor dosis tolerada sin reacción. A partir de ese momento es cuando se empieza a construir la desensibilización”, explica.
Si la reacción se produce con dosis muy pequeñas, la desensibilización tardará más en conseguirse. “Pero si ocurre con una dosis muy alta podría conseguirse la desensibilización en menos de 5 días”, expone y asegura que “en esta pauta rápida se administran antihistamínicos a partir del segundo día, en dosis similares a las que se manejan en una dermatitis atópica o en una rinitis”.




