Enorme disgusto del papa Francisco, en la víspera del sínodo de obispos sobre temas de familia. El teólogo polaco Krzysztof Charamsa, de 43 años, reveló en Ciudad del Vaticano que es homosexual y que vive felizmente con su novio Eduard, de origen catalán.
Escándalo mayúsculo que es a la vez inquietante. Benedicto XVI dio un paso al costado tras el golpe de poder de los cuervos que algunos identificaron en Ciudad del Vaticano con un lobby gay. Francisco, en una ocasión, se refirió expresamente a este lobby.
Ahora, en un momento trascendente para la Iglesia, y tras el éxito del viaje de Francisco a Estados Unidos, se produce la irrupción aparatosa de un sacerdote militante en este lobby.
Se trata del sacerdote polaco, teólogo y funcionario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Krzysztof Charamsa. Se declaró homosexual, presentó a su novio Eduard– y anunció algo grave. La verdadera bomba. Revelará en un libro lo que sido su vida secreta durante largos años en Ciudad del Vaticano.
Krzysztof Charamsa lo anunció todo de forma nada discreta, con entrevistas a los medios, presentación de forma cariñosa de su novio y ostentación de su condición de sacerdote.
No es un sacerdote cualquiera. Ha estado trabajando en la Congregación para la Doctrina de la Fe desde el 2003. Ha escrito varios libros de teología y es profesor en la Pontificia Universidad Gregoriana y el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum, en Roma, además de ejercer de vicesecretario de la Comisión Teológica Internacional.
Sus declaraciones no han podido ser más desafiantes para Francisco, y también para el papa emérito, Benedicto XVI. "Soy un sacerdote homosexual, feliz y orgulloso de su propia identidad", aseguró. Y acusó a la Congregación para la Doctrina de la Fe de ser "el corazón de la homofobia en la Iglesia católica, de una homofobia exasperada y paranoica”.
No preocupa lo que ha dicho Krzysztof Charamsa sino lo que está dispuesto a revelar. Puede desnudar a homosexuales en la estructura de poder de la Curia. Su declaración además ha sido calculada, antes de un sínodo que debe pronunciarse sobre la actitud de la Iglesia ante los homosexuales y ante los divorciados vueltos a casar.
Nunca se vio al jesuita Federico Lombardi, portavoz primero de Benedicto XVI y ahora de Francisco, tan desolado. Krysztof Charamasa reside en Roma desde hace 17 años. Su relato, según informaciones de fuentes vaticanistas recogidas por Hechos de Hoy, puede resultar demoledor, y muy grave. Movió sus contactos además para buscar la máxima repercusión con declaraciones al Corriere della Sera y a Newsweek.
"Acerca de las declaraciones y entrevistas concedidas por monseñor Krzystof Charamsa cabe señalar que, a pesar del respeto que merecen los hechos y circunstancias personales y las reflexiones sobre ellos. la elección de declarar algo tan clamoroso en la víspera de la apertura de sínodo resulta muy grave y no responsable, ya que apunta a someter a la Asamblea sinodal a una presión mediática injustificada", señaló el comunicado del padre Federico Lombardi.
Para el portavoz del Papa ha sido una sorpresa. Pero mucho más para Francisco. Apunta a los pilares en la Curia. A un sordo forcejeo. A las tensiones que pudieron asustar a Benedicto XVI y llevarle a su renuncia. Una crisis muy delicada para Francisco y totalmente inesperada.




