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EL MENSAJE DE LAS NUEVAS FRONTERAS

Felipe VI quiere ser el Rey de los ciudadanos, del diálogo y la ejemplaridad

Homenaje del Rey a Juan Carlos I y a Sofía en un discurso lleno de energía en el que insistió en que "en esta España, unida y diversa, cabemos todos".

Hechosdehoy / María Céspedes
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Fue una bocanada de aire fresco, renovación y energía. Felipe VI no defraudó. Al término de su discurso, largamente ovacionado, saludó de forma muy personalizada a los invitados. Y tuvo palabras largas, en un clima de cordialidad, con Artur Mas, presidente de la Generalitat. La Reina Letizia también habló con detenimiento con él y le presentó a la Princesa de Asturias, Leonor, y a la Infanta Sofía.

Pero, tras la proclamación como Rey, llegó la proclamación popular. Felipe VI y Letizia llegaron en coche cubierto al Congreso de los Diputados. Pero después llegó la gran sorpresa. Felipe VI y Letizia recorrieron el centro de Madrid en coche descubierto. Felipe VI de pie, saludando en medio de aplausos, Vivas al Rey y un clima de emoción y júbilo. Fue una decisión de Felipe VI que se mantuvo en secreto según informaciones de Hechos de Hoy. Acertó plenamente y se quitó la espina, en una mañana soleada y calurosa, de la lluvia y la frialdad que hubo en el día de su boda hace diez años.

El momento central

Momento central en las Cortes de los actos de proclamación del nuevo Rey. Felipe VI y Letizia, junto a sus hijas, Leonor y Sofía, llegaron a la sede del Congreso de los Diputados tras un recorrido en un coche cubierto por las principales calles de Madrid.

Juan Carlos I siguió los actos por la televisión desde La Zarzuela. No quiso opacar con su presencia la figura del nuevo Rey. Acertó también. Sin embargo el Rey le rindió homenaje como hizo antes el presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada. Ovaciones muy largas a su figura, su reinado y su legado, Momentos muy importantes también en la sesión conjunta, e histórica, del reconocimiento por el Rey a la figura de su madre, Doña Sofía. Fue un reconocimiento de cariño y admiración. Las encuestas además lo han reflejado al haber acabado el reinado de Juan Carlos I en las cotas más altas de popularidad.

Felipe VI llegó al Congreso de los Diputados tras recibir el fajín de capitán general de las Fuerzas Armadas, pasándole así el testigo de jefe supremo de los Ejércitos, condición inherente al cargo de Rey, tal y como establece el artículo 62 de la Constitución. Tras la imposición, Don Juan Carlos y Don Felipe se abrazaron; el nuevo Rey saludó después a la Reina Letizia, y a sus hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía.

Al histórico momento en las Cortes asistieron 325 diputados y 259 senadores (se han ausentado, por discrepar de la proclamación, 25 diputados y 7 senadores), el presidente del Gobierno y los presidentes del Congreso, del Senado, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, además de todos los presidentes autonómicos, incluidos el de Cataluña y el País Vasco. En la sesión también estuvo Doña Sofía, la Infanta Elena, y las Infantas Pilar y Margarita, hermanas de Don Juan Carlos. Por parte de Doña Letizia estuvieron sus padres Paloma y Jesús y sus abuelos.

Felipe VI juró la Constitución y pronunció su primer discurso. Fue un discurso largo y ambicioso con énfasis en el tiempo nuevo, la necesidad de la ejemplaridad en las conductas y el piar del diáolo subrayando que en "esta España, unida y diversa cabemos todos". "A la celebración de este acto de tanta trascendencia histórica, pero también de normalidad constitucional, se une mi convicción personal de que la Monarquía Parlamentaria puede y debe seguir prestando un servicio fundamental a España", subrayó el Rey.

Felipe VI quiso insistir mucho en el valor de la Monarquía Parlamentaria. "La independencia de la Corona, su neutralidad política y su vocación integradora ante las diferentes opciones ideológicas, le permiten contribuir a la estabilidad de nuestro sistema político, facilitar el equilibrio con los demás órganos constitucionales y territoriales, favorecer el ordenado funcionamiento del Estado y ser cauce para la cohesión entre los españoles. Todos ellos, valores políticos esenciales para la convivencia, para la organización y desarrollo de nuestra vida colectiva", destacó.

Felipe VI insistió en la ejemplaridad. "Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan con toda razón que los principios morales y éticos inspiren -y la ejemplaridad presida- nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de los ciudadanos". subrayó. Y prometió una corona distinta: "Éstas son, señorías, mis convicciones sobre la Corona que, desde hoy, encarno: una Monarquía renovada para un tiempo nuevo".

Felipe VI hizo también referencia a las tensiones territoriales, en un mensaje dirigido a Cataluña. "En esa España, unida y diversa, basada en la igualdad de los españoles, en la solidaridad entre sus pueblos y en el respeto a la ley, cabemos todos; caben todos los sentimientos y sensibilidades, caben las distintas formas de sentirse español", subrayó con enorme convicción. "Porque los sentimientos, más aún en los tiempos de la construcción europea, no deben nunca enfrentar, dividir o excluir, sino comprender y respetar, convivir y compartir", dijo Felipe VI en el mensaje de las nuevas fronteras, del futuro que empezó, del tiempo de la renovación..
 

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