A miércoles intenso -con primer discurso oficial de Felipe de Borbón y Grecia en Leyre como Rey inminente, y Las Ventas a reventar con el grito de Viva al Rey y Viva España con ovación memorable a la presencia de Juan Carlos I en la corrida de la Beneficencia-, primer avance sobre el momento de la abdicación.
Felipe VI no desea ningún acto especial como sucedió en el comienzo del reinado de Juan Carlos I con misa de coronación en Los Jerónimos y recepción en el Palacio Real a delegaciones extranjeras. Su estilo es el de la sobriedad y sencillez. Dará por tanto la mayor importancia al momento de su discurso ante el Congreso y el Senado en la sesión histórica de las Cortes. En este mensaje, que es crucial, van a estar sus énfasis personales como siempre ha sido en sus discursos. El Palacio de La Zarzuela confirmó además su plan de viajes en los dos primeros meses en España y al extranjero -Marruecos, Francia y Portugal-. En Rabat, como se ha destacado a Hechos de Hoy, hay un gran interés por esta visita y los tiempos de renovación que se abren en España.
En la nueva etapa será interesante además, y obviamente importante, el rol que decida Felipe VI para sus padres, Juan Carlos I y Sofía, sin descartar viajes al extranjero. Sabe muy bien que ambos son excelentes embajadores como demostró la reciente presencia del Rey en los países del Golfo y Arabia Saudí y la visita de la Reina a Nueva York, asistiendo a la junta anual de Unicef. No todo quedará en las manos de Felipe VI. Juan Carlos I, al firmar la ley de abdicación, perderá la inmunidad pero será lógico que quede aforado (la hipótesis y el escenario de que sólo le podrían juzgar altos tribunales o el Tribunal Supremo), decisión sobre la que deberá pronunciarse el Gobierno.
Un portavoz del Palacio de la Zarzuela -y es relevante también la precisión- aseguró además que no hay una relación directa entre los resultados a las elecciones europeas y el anuncio de la abdicación. En el último mensaje de Nochebuena, Juan Carlos I se mostró rotundo en seguir al timón descartando en ese momento sus palabras el rumor y el runrún que venía produciéndose y extendiéndose desde hace meses.
Sin embargo, al comenzar 2014 cambió su decisión. Fue el momento de comenzar a pensar su abdicación que el monarca anunció en su mensaje a la nación como decisión política -abrir paso a la nueva generación- y no por una crisis de salud. Juan Carlos I reveló que su decisión de abdicar la tomó el día de su 76 cumpleaños aunque la precipitó el lunes 2 de junio. De nuevo, y siempre ha sido uno de sus rasgos, intuyó que ese era el momento, en lo que fue una decisión rápida e intuitiva con el mismo coraje personal que tuvo siempre en los momentos difíciles del comienzo de su reinado.







