La isla de La Palma, pendiente de la colada del volcán que el miércoles llegó al centro de La Laguna, afectando y amenazando al barrio. El Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) creen que se desviaría rumbo suroeste tras la unión de dos coladas, sin descartar que superen las vaguadas y vayan por la carretera de la costa.
Las últimas imágenes del dron confirmaron que la lava había colonizado el centro del barrio de La Laguna, fundiendo por completo el colegio de este barrio (160 alumnos y 19 profesores). Ya son tres los centros educativos que ha destruido el volcán.
Además, la lava ha rodeado por completo el parque de bomberos, amenazando con destruirlo. Las últimas viviendas que las autoridades han mandado desalojar son unas cincuenta de Los llanos de Aridane y Tazacorte.
La actividad sísmica ha subido en la isla. La lava cubre 866 hectáreas, 54,3 más en 48 horas, y ha destrozado 2.185 edificios, 229 más en 48 horas, según los últimos datos de Copernicus, el Programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea.
Por otro lado, con respecto al rescate de los perros atrapados, el Pevolca ha afirmado, a través de su director técnico Miguel Ángel Morcuende que han hecho "todo lo que tenía que hacer", esto es mantenerlos con vida al procurarles alimento y bebida y autorizar su rescate por dron, y a partir de ahí "ya no sabemos nada más". El misterio está ahora en qué ha sido de ellos, ya que detrás de su desaparición solo hay huellas humanas y un cartel.
El misterio de los perros
"Fuerza La Palma. Los perros están bien. 'A' Team", es el mensaje que alguien dejó escrito en una lona colocada en el estanque donde se había visto hace días a los perros, como muestra un vídeo subido probablemente por sus autores a la red social Youtube.
"Por lo menos han tenido humor", ha señalado Jaime Pereira, el consejero delegado de Aerocámaras, la firma que llevaba tres días preparando la operación con drones y que hace 24 horas ya se confesaba extrañada de no encontrar a los perros, ni con cámaras térmicas, ni citándolos con reclamos que deberían atraerlos.
Las imágenes térmicas muestran que hay puntos de la costra de la colada a 40-60 grados, sobre los que podría caminar alguien relativamente informado o ayudado con una cámara térmica de mano, aunque todo ello parezca una temeridad.
"Lo importante es que los perros han salido de ahí. Es lo que queríamos. Ahora solo queremos verlos… y nos vamos", ha añadido.
Lo que sí tienen claro los veterinarios que asesoran a esta empresa y a la plataforma animalista Leales.org es que los podencos no han salido solos de esa isla entre la lava.
"Nosotros hemos dado todo lo que estaba en nuestra mano. De una forma u otra los perros ya no están ahí. Es lo que queríamos", ha destacado Pereira. "Eso y concienciar a la sociedad de que si uno tiene un animal, es responsable de cuidarlo, tratarlo bien y no abandonarlo".





