Una gran atención en La Zarzuela del Rey Felipe VI. En La Moncloa, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Justicia, Rafael Catalá, con el plan del Gobierno de que se mantenga un perfil bajo y se evite una crisis de orden público en Cataluña en la jornada del domingo 9 de noviembre, el temido 9-N..
Mariano Rajoy por primera vez está comprendiendo el rechazo de la opinión pública -y del Rey, y los CEO en Madrid y Barcelona- a que la crisis de Cataluña y la crisis con Cataluña se convierta en el problema más grave de la democracia tras el brutal zarpazo de lo que ha sido el terrorismo de ETA y el inmenso dolor a las familias de las víctimas y a quienes lo sufrieron y son supervivientes heroicos.
En La Moncloa también un ambientede mutismo sobre los días vividos en el sobresalto de la encuesta del CIS y la forma en que se trabajó a contrarreloj en la cocina para que el derrumbe del Partido Popular frente al avance de Podemos no fuera aún más descarnado. Entre analistas -y también es la percepción en algunos corresponsales extranjeros-, la impresión -como se ha señalado a Hechos de Hoy– de que Mariano Rajoy podría no ser el candidato en las próximas elecciones generales. Se apunta a una doble sorpresa en el Partido Popular y en el Partido Socialista donde los verdaderos liderazgos los ejercen Soraya Sáenz de Santamaría y Susana Diaz. Por esto es importante este primer termómetro tras el encuestazo.
Ante la jornada del domingo, un primer avance de posiciones:
– El Gobierno apunta que no actuará si Artur Mas delega las iniciativas de la Generalitat en asociaciones cívicas. El ministro de Justicia, Rafael Catalá, lo apuntó.
– A la vez el Tribunal Supremo frenó el último intento de Artur Mas para que se permita la consulta alternativa.
– Finalmente, el consejero de Interior, Ramón Espadaler, aseguró en Barcelona que los Mossos d´Esquadra intervendrán si lo ordena la Fiscalía.
El plan ahora de La Moncloa -tanto por parte del Gobierno como de la Fiscalía- es el de procurar un perfil bajo. No se intervendrá tras la presión, y las órdenes, sobre la Generalidad para que dejara de actuar como impulsora de la consulta, considerada por el Gobierno y por el Consejo de Estado como un referéndum encubierto y para el que una comunidad autónoma carece de competencias.
Artur Mas por su parte aguarda el 9-N para levantar acta y comunicar el balance por carta a Mariano Rajoy. Lo explicó con claridad. "Enviaré una carta a Mariano Rajoy para hacer balance de lo que haya pasado el día 9 y ofrecerle una vez más mi disposición a hablar para encontrar soluciones beneficiosas para todos, y entre otras cosas le recordaré que quedará pendiente celebrar un referéndum definitivo y acordado en Cataluña.
En esta carta, Artur Mas anunció que estará dispuesto a hablar de los veintitrés puntos que trasladó al presidente del Gobierno en la última reunión que mantuvieron el pasado mes de julio. El presidente de la Generalitat espera un acto masivo y pacífico. "Quizás puede facilitar que a partir del lunes alguien en el Estado español entienda que conviene dialogar", señaló.
Si se han producido rectificaciones en La Moncloa, también se puede hablar del mismo sentimiento en la Generalitat. "Si mantenemos el civismo que desde el primer momento ha caracterizado al proceso catalán, el 9-N podemos conquistar el espíritu de muchos españoles mostrándonos firmes en la defensa de los derechos fundamentales, que también son los suyos", es el nuevo argumento de Artur Mas en el apoyo a la consulta como una jornada de participación a pesar de la nueva suspensión que hizo el Tribunal Constitucional. Todos mueven con cuidado sus piezas en esta demasiado larga, y agotadora, partida de ajedrez. Nadie lo quiere convertir en un tablero maldito.




