De forma tajante fue un lunes negro pero no de pánico. Desde hace semanas se sabia que el Plan A de la Unión Europea con Grecia sólo tendría un final feliz si se escribía antes del martes 30 de junio.
Ni en Bruselas ni en Frankfurt se cerró ninguna puerta. En Madrid, Luis de Guindos precisó que el reloj sólo pondría fin en el último segundo a la esperanza de un pacto in extremis. .
Desde hace semanas también se avanzaba en el Plan B. Que significa estar dispuesto para nuevas sensaciones económicas y políticas en la Eurozona. A lo largo del lunes este nuevo clima protagonizó todas las reuniones y las declaraciones..
Alexis Tsipras, en este largo forcejeo que abrió tras formar gobierno, sólo erró repetidamenmte en una cuestión central. No se desea la humillación de Grecia como país ni como sociedad. No es una cuestión demagógica. Pero sí la voluntad política de tener una moneda común y un Banco Central con autoridad política y económica. No se trata por tanto de una cuestión vaga de acreedores. La Comisión Europea y el Banco Central Europeo han estado en el nudo de estas negociaciones. Y, como dijo Angela Merkel, dejaron sobre la mesa una oferta generosa.
El lunes negró dejó evidentemente sus muescas pero mostró la coherencia de un proyecto político que se quiere salvar. Para las Bolsas de Europa fue un correctivo muy severo. El IBEX 35 lo sufrió el mayor sismo económico desde agosto de 2012.
En el cierre del lunes negro, registró un retroceso en rojo de menos 4,56%, casi cinco puntos perdiendo la frontera de los 11.000 puntos (10.853,9). El bono a 10 años en 2,35% (bajando) y la prima de riesgo en 159 (en retroceso tras su rapidísima escalada al abrir). Es decir, son unos índides de contención pese a la seriedad de la situación en Grecia, con un drástico corralito, y el deterioro de la relación del Eurogrupo con el gobierno de Alexis Tsipras.
El cambio en este lunes negro estuvo también -y los analistas económicos lo subrayaron a Hechos de Hoy– en que se trató de una crisis de la Eurozona y no con el foco sobre España o el flanco sur del euro como se vivió el 2 de agosto de 2012. En aquel día el IBEX 35 se desplomó más de cinco puntos (-5,16%) pero con clima de pánico.
Esta vez no fue así. Hubo desplome de las Bolsas en Italia y Portugal perdiendo más del 5%. En Francia y Alemania se registró una caída del 3,5%. En el Reino Unido, fuera de la Eurozona, el descenso alcanzó el 2%. Wall Street al abrir tuvo el impacto arrastrado desde Asia y Europa pero con expectativas de que existe un liderazgo y la última palabras en esta crisis no está todavía sentenciada. Desde el viernes 26, como sucede en otras capitales, Mariano Rajoy sigue con una célula de crisis la situación, y en contacto con las capitales del núcleo dutro del euro. España vive esta crisis como la actual locomotora en crecimiento de la Zona euro.







