El escándalo estalló con toda su fuerza. Los servicios de inteligencia de Estado Unidos (un trabajo de investigación de 17 agencias) han acusado formalmente a Vladimir Putin de ayudar a Donald Trump en el momento más crítico de la campaña electoral, cuando Hillary Clinton le superaba.
En el Congreso, el director de Inteligencia Nacional, James Clapper, avanzó las primeras evidencias al señalar que "sólo los más altos responsables de Rusia podrían haber autorizado los recientes robos y filtraciones de datos relacionados con las elecciones, en vista del alcance y sensibilidad de los objetivos”.
Donald Trump se reunió con los responsables de los servicios de inteligencia. Recibió un documento completo clasificado. Poco después, admitió por primera vez la posibilidad del ciberataque de Rusia. Pero a su vez negó su impacto en las elecciones denunciando una "caza de brujas política". Sigue obsesionado en señalar que se mide a Rusia y República Popular China de forma diferente y que los servicios de inteligencia de Estados Unidos están politizados.
A dos semanas de asumir la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump sigue mostrando profunda alergia, e incluso desprecio, por los servicios de inteligencia de los que va ser su jefe. Esta actitud está sorprendiendo en Washington. Incluso en el Partido Republicano empieza a existir división y un sentimiento de estupor.
Finalmente, en esta cadena de embrollos y crisis, los servicios de inteligencia de Estados Unidos desclasificaron una parte de su informe sobre los ciberataques.
"Consideramos que Putin y el Gobierno de Rusia aspiraron a ayudar a la elección del presidente electo Donald Trump desacreditando a la Secretaria Clinton y comparándola con él de forma negativa". Son las conclusiones del informe de la CIA, el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional.
Se subraya además que cuando el Kremlin contempló las opciones de brecha, clara ventaja y victoria de Hillary Clinton, "la campaña de influencia se centró más en menoscabar su futura presidencia". El informe final es muy contundente al afirmar que "los objetivos de Rusia eran socavar la fe pública del proceso democrático de Estados Unidos".
– Ver también, Vladimir Putin autorizó el ciberataque decisivo para la victoria de Donald Trump (Hechos de Hoy)







