Dilma Rousseff rompió por primera vez su silencio, al final de la cumbre del Grupo de los 20, sobre la investigación en la petrolera Petrobras, el escándalo de investigación que sacude a Brasil, y la gran redada.
Tras una agitada reelección. Dilma Rousseff quiere recuperar la iniciativa. Aseguró que está convencida de que esta investigación marcará la nueva frontera en Brasil del fin de la impunidad. En este caso ya han sido detenidas 23 personas, de Petrobras y las empresas satélites. Se investiga una trama de corrupción de 10.000 millones de reales, 3.300 millones de euros.
La investigación sufrió un giro al ser detenidas, en la gran redada del pasado viernes 18 personas, entre ellas al exdirector de Servicios de Petrobras, Renato Duque, y presidentes y CEO de empresas que mantenían contratos con Petrobras. Dilma Rousseff mantiene la tesis de que este es el primer caso de corrupción que se está investigando a fondo, destacando además que se persigue a la vez a los corruptos y los corruptores.
Como destacó Hechos de Hoy, efectivamente es la primera vez que hay una investigación en Brasil sobre lo público y lo privado. Este caso de corrupción adquirió su gran dimensión tras la detención del exdirector de Refinería y Abastecimiento, Paulo Roberto Costa. Pactó beneficios en la pena a cambio de facilitar la profundidad y conexiones de la trama. Estas conexiones precisamente implicaron al Partido de los Trabajadores (PT) y convirtieron este escándalo en explosivo, a punto además de costarle la reelección a Dilma Rousseff.
La presidenta sabe que la situación política del país y la suerte de su mandato exige llegar al fondo y marcar realmente, como anunció, el fin de la impunidad.




