Aquí estoy de nuevo, con mi súper moreno de camionero, para contaros algunas cosillas desde el corazón de África. ¡Mucho os debo querer para estar una semana más buscándome la vida por las esquinas y saltando piedras para escribir! Mientras tenga ocasión, lo haré.
La lluvia nos ha dado algo de respiro durante el día aunque por las noches cae tanta que es difícil dormir. Si a eso le sumas la lechuza de turno que se pasea por los altos del lugar y alguna que otra rata que merodea por las esquinas…
A veces tenemos los ojos como platos por las mañanas. Eso sí, uno trata de dormir todo lo que puede y de comer todo lo que hay. Mucha gente me ha preguntado por la comida últimamente. Pues qué os puedo contar… lo que se encuentra. El problema es que a estos lares no llegan muchas cosas y todo es más caro ya que está lejos de todo y los caminos requieren vehículos de ciertas características.
En general, mucha mandioca a modo de “fufú” (que es como para nosotros el pan), plátanos (que están de lujo pirujo), huevos, judías, y, de vez en cuando, cae alguna patata y alguna verdura. Lo curioso es que el desgaste diario es tal que da igual lo que comas, al final, se te queda un “tipillo” flauta a tope (o eso me creo yo… Como no hay báscula cerca…).
No obstante, en cuanto aterrice por allá por España dentro de unos meses, todo se arreglará con un buen par de cocidos y pan de barra del chino a tutti-plen. Si recordáis, os conté que el generador (viejito el pobre) reventó muchos de nuestros cargadores y que pedí un par de favores para que me los trajeran del quinto pino.
Pues bien. Aunque no todos se pueden conseguir porque son muy específicos y en el quinto pino ni habían oído hablar de ellos, los más genéricos han llegado y han aliviado un poco el estrés que supuso. Eso sí, ha llegado una para el ordenador pequeño con las especificaciones en español, enchufe tipo australiano y con adaptador inglés… ¿Pero qué co…? Ya es difícil, ¿eh? Además, a precio de caviar ¡y eso que está usado! En fin… es lo que hay.
Hace muy poquito hubo otro hito en la construcción. ¡¡El primer ladrillo está puesto!! Y ya se empieza a ver poco a poco cómo una de las paredes empieza a levantarse en uno de los edificios. El otro todavía va por detrás. ¿Problemas? Infinitos. Faltan piedras, arena, ladrillos secos para cocer…
Eso podría llevarnos muy probablemente a grandes desplazamientos en busca de materiales para poder hacer las cosas a tiempo si hicieran falta. En cualquier caso, aquí no paramos ni un instante para minimizar el impacto.
El tiempo tampoco ayuda. Y por hoy os dejo que tengo que economizar. Como prometí, en las próximas semanas saldrá un post en condiciones ya que me debo desplazar para poder cubrir necesidades del proyecto a zonas más civilizadas.
Desde allí, elaboraré un post en el blog del proyecto Mzungu con detalles del avance del mismo y otras cosas inherentes al mismo (lo enlazaré en este blog).
Os pongo arriba la última foto de las tres que pude cargar hace un par de semanas en la galería del blog. Paciencia, amigos, que todo llegará. ¡¡Un abrazo fuerte y hasta pronto!! (Ahora es cuando guardo este archivo, cierro el ordenador y empieza la odisea de publicarlo, lo cual, si tengo éxito, sólo me llevará unas cuantas horas…





