Barack Obama encontró finalmente en el actual secretario de Defensa de Estados Unidos -un nombramiento polémico en su inicio-, Chuck Hagel, al arquiteco pragmático para diseñar a un Pentágono eficaz pero con un músculo inferior al que tuvo desde antes de la II Guerra Mundial. Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos serán poderosas y efectivas pero respondiendo a nuevos conceptos.
El mundo quiere crecer y desarrollarse en la gobernanza mundial, el desarrollo, el empleo y la seguridad y no tener el sello de un concepto bélico. marcado a sangre y fuego. Hay una esperanza de paz y progreso porque los retos deben ser los de las nuevas amenazas por el cambio climático. Los inéditos ciclones de invierno han supuesto una lección práctica, y dramática, de las nuevas amenazas con cien millones de personas afectadas en el llamado fenómeno monstruo.
Barack Obama prometió el final efectivo a despliegues sin precedentes en los escenarios de Oriente Medio y Asia (las guerras de Irak y Afganistán). Lo cumplió. según el avance de Chuck Hagel, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se reducirán a una dimensión de 450.000 efectivos. Por primera vez en casi cinco lustros, el Pentágono dejará de crecer y ser la prioridad. El nuevo presupuesto de Defensa supondrá 496.000 millones de dólares. Las tijeras de Chuck Hagel marcarán el fin de los aviones A-10 y los míticos U-2 que han tenido una misión de espionaje en la Guerra Fría.
Para expertos, la reducción es paralela a los nuevos conceptos de operaciones precisas y limitadas. La intervención en Somalia contra bases de Al Qaeda, o la operación para localizar a Bin Laden ilustran los nuevos conceptos y prioridades. Pero, además, como ha destacado Hechos de Hoy, han surgido nuevas amenazas, de un poder destructivo y altamente letal como las cibernéticas. Afrontar las nuevas prioridades es la misión que contempla Chuck Hagel de menos músculo pero más efectivo y concentrado para el poder militar de Estados Unidos.
La personalidad de Chuck Hagel




