Nuevo debate muy agitado entre los precandidatos del Partido Republicano, esta vez en la Biblioteca Ronald Regan en Simi Valley, al sur de Los Ángeles, en el que Donald Trump volvió a destacar por sus salidas de tono, en parte provocadas por los moderadores de la CNN que hasta bien entrada la mitad del debate no cayeron en que se trataba de hablar de todo, incluyendo la política exterior de Estados Unidos.
En el arranque, Donald Trump comenzó con insultos inusuales en este tipo de debates. Sin venir a cuento se giró hacia el senador Rand Paul y le espetó: “Rand Paul ni siquiera debería estar en esta etapa”, dijo al candidato que ocupa uno de los últimos lugares en los sondeos. Paul respondió llamando a Trump "inmaduro", por insultar el aspecto de sus oponentes.
Ya entrando en materia, Trump no tardó en insistir en su propuesta de construir un muro infranqueable en la frontera entre Estados Unidos y México, para poner fin a la inmigración ilegal. "Quiero construir un muro, un muro que funcione", dijo el magnate.
De acuerdo con Trump, "tenemos un montón de malos tipos en este país, que vienen de afuera. Si soy elegido presidente, en el primer día esos tipos se irán de aquí", afirmó Trump, cuya idea de deportar a unos 11 millones de inmigrantes ilegales es recibida con escepticismo por los demás candidatos a la Casa Blanca. "Estados Unidos es un país basado en leyes. Y voy a asegurarme que esas leyes son respetadas", reiteró.
A cinco meses de las primarias republicanas, Trump lidera con el 33% de las intenciones de voto, superando a pesos pesados como el senador Marco Rubio o el gobernador de Florida, Jeb Bush.
En el debate, sin embargo, el segundo mejor situado en los sondeos, el cirujano Ben Carson, dejó claro que no consideraba viable la deportación de 11 millones de personas pero reconoció que la frontera entre Estados Unidos y México está desprotegida. "Proponer la expulsión de los indocumentados" -que en su mayorías son latinos-, dijo Carson, "es una tarea gigantesca. Estoy dispuesto a escuchar, y si alguien puede explicar cómo se haría eso con costes razonables, estoy abierto a discutirlo", dijo.
Por su parte, el ex gobernador John Kasich, señaló que deportar "15.000 personas por día, durante dos años, es algo que posiblemente ninguno de nosotros, pueda hacer. Precisamos algo más que un muro".
Jeb Bush, casado con una mexicana, y Marco Rubio, nieto de inmigrantes cubanos, criticaron la idea de la deportación en masa, pero se manifestaron favorables a un refuerzo de la seguridad en la frontera. "Construir un muro y deportar medio millón de personas al mes nos costará centenas de miles de millones de dólares, destruirá la vida de comunidades y mandará una señal al mundo de que los valores que son tan importantes para nosotros ya no importan en este país", afirmó Bush.
Pero a mitad del debate cambiaron las tornas y hubo quien plantó cara a Trump. Carly Fiorina se convirtió en una figura dominante en el evento, levantó aplausos por sus ataques contra el magnate, y puso al favorito a la defensiva más que cualquier otro candidato hasta el momento. Trump la había atacado recientemente de forma personal. "Pero miren esa cara" dijo, "¿alguien va a votarla?". En el debate se echó para atrás. "Tiene usted un bello rostro y es usted una mujer hermosa", intentó arreglar el asunto. Pero Fiorina respondió tajante al ataque de Trump sobre su carrera. “¿Por qué debemos confiar en usted para gestionar las finanzas de esta nación?”, preguntó desafiante.
Después Trump se enzarzó con Bush en el tema sobre si el magnate sería capaz de pedir disculpas a su esposa por decir que influía en él con sus ideas. Fue uno de los muchos momentos surrealistas del debate del Partido Republicano pero no el más destacado. La confesión de Jeb Bush de haber fumado marihuana cuando era joven y cómo se disculpó con su madre por haberlo confesado por primera vez ante 25 millones de espectadores de televisión, fue de nota.
Instantes después, Carly Fiorina contó que uno de sus hijos murió por culpa de las drogas.
En resumen, un debate en el que se lavó mucha ropa sucia en público, de ataques frontales en su mayoría a Trump que tuvo que desdecirse en varias ocasiones y en ataques de todos a la política exterior del presidente Barack Obama, un tema en el que si hubo bastante consenso.
– Ver en Hechos de Hoy, Barack Obama y Felipe VI, "strong and unified", la reacción de Margallo.




