Tras el duro golpe sufrido en el "midterm" -las elecciones legislativas del martes-, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con el rostro muy serio, se declaró dispuesto a cooperar con sus adversarios republicanos, que lograron el control del Congreso. El presidente, muy debilitado en cualquier iniciativa que se proponga, deberá estudiar cómo no caer en la irrelevancia en los dos años de este segundo mandato que finaliza en enero de 2017. Obama no se mostró en absoluto derrotista, pero admitió su responsabilidad en la severa derrota del partido demócrata.
"Quiero que sepáis que os oigo" dijo el presidente. "Yo soy el que fue elegido por todo el mundo, no por este estado o aquel distrito", aseguró. “El pueblo americano espera que las personas a las que elijan trabajen tan duro como ellos, esperan que nos centremos en sus ambiciones y no en las nuestras”, afirmó. "Estoy ansioso por trabajar con el nuevo Congreso para que los dos próximos años sean lo más constructivos posible", declaró Obama el miércoles en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, tras reconocer que los republicanos tuvieron "una buena noche" el martes.
El presidente reconoció haber tenido "la tal vez inocente confianza" en que centrarse en "trabajar para la gente" fuera suficiente, y no valoró apropiadamente la importancia de la imagen de su Administración. "Quieren que yo presione más fuerte para cerrar algunas de esas divisiones -entre republicanos y demócratas-, para romper esos bloqueos y lograr hacer las cosas", subrayó Obama, que agregó que para ello la clave será encontrar áreas comunes.
El presidente anunció que pedirá formalmente al Congreso un debate sobre el uso de la fuerza contra ISIS (Estado Islámico). "El mundo tiene que saber que Estados Unidos está unido en este esfuerzo, y los hombres y las mujeres de nuestro ejército merecen nuestro respaldo claro y unido", declaró el presidente. "Creo que es demasiado pronto para decir si estamos ganando porque como dije al inicio de la campaña contra ISIS, este va a ser un plan a largo plazo", añadió señalando que de todos modos apelará al Congreso para continuar la lucha contra los combatientes yihadistas.
A la hora de ordenar los primeros ataques aéreos contra los terroristas de ISIS en Irak el 8 de agosto, y después en Siria a fines de septiembre, el presidente estadounidense no consultó al Congreso.
Reconociendo por otra parte que sus prioridades no tendrían posibilidad de ser aprobadas por el Congreso al haber perdido la mayoría, Obama afirmó que demócratas y republicanos podrían hallar un acuerdo en el ámbito de la infraestructura y del apoyo a las exportaciones estadounidenses. "Lo más importante que puedo hacer es concretar proyectos y ayudar al Congreso a actuar", dijo Obama.
El presidente también llamó una vez más al Congreso a aprobar la reforma migratoria, siguiendo el modelo de la ley aprobada por el Senado el año pasado pero que los republicanos de la Cámara habían hecho fracasar.
Obama sabe que la iniciativa está ahora en manos de los republicanos: el escuchará las propuestas que le planteen Mitch McConnell, el nuevo líder de la mayoría en el Senado, y John Boenher, el speaker de la Cámara de Representantes. Este viernes se reunirá con ambos en la Casa Blanca.
En la rueda de prensa, el presidente dejó claro que mantiene los planes para aprobar antes de final de diciembre si es necesario vía decreto la regulación de los sin papeles establecidos en Estados Unidos, la mayoría de origen latino. Obama reiteró su determinación de actuar mediante decretos en este asunto. "Antes de fin de año voy a hacer lo que tenga que hacer para que funcione nuestro sistema. Quiero ver si los republicanos quieren una ley, estoy ansioso por ver qué hacen, pero no voy a esperar más, ya he mostrado mucha paciencia buscando una solución bipartidista", dijo el presidente.
Un tema, que McConnell antes de la rueda de prensa ya había señalado de "grave error" y que comparó con un símil taurino. "Es como agitar una bandera roja delante de un toro". Temido, pero también conciliador, McConnell es conocido por sus fuertes dotes de negociación con sus oponentes. Más allá de obstaculizar la agenda política del presidente, le dificultará aprobar las nominaciones que Obama haga para los cargos del Gobierno.
Sobre la otra gran amenaza mundial, la epidemia de ébola, Obama anunció que pedirá en las próximas semanas al Congreso 6.200 millones de dólares para combatir el virus en África, prevenir que se extienda en Estados Unidos y desarrollar vacunas y tratamientos.




