"Este tipo de jueces no lo podemos tener", señaló Mauricio Macri a la emisora Radio Micre. El presidente, tras el hallazgo del cadáver de Micaela García, mostró su apoyo a la familia, afirmando que el juez que dejó en libertad al principal sospechoso por el crimen debe ser apartado de su cargo. Confirmó que mantuvo una conversación con el ministro de Justicia, Germán Garavano.
El cuerpo de Micaela García fue hallado en Seis Robles, en una zona arbolada de difícil visibilidad desde la calle y camino al paraje rural de González Calderón. Hubo protestas en Gualeguay para reclamar justicia para Micaela García. También se vivió una marcha ante el Obelisco de la ciudad de Buenos Aires.
El presidente apuntó directamente al juez de Ejecución Penal de Gualeguaychú, Carlos Rossi, quien ordenó liberar a Sebastián Wagner, el único detenido por el crimen de Micaela García. El juez liberó a Wagner antes de cumplir con su condena pese a que los informes de la unidad carcelaria en la que estaba alojado aconsejaban justamente lo contrario.
"Cuando un juez asume la responsabilidad de ser juez tiene que entender la dimensión del poder que él tiene, y es para ayudar a la sociedad no para sostener caprichos ideológicos", subrayó Mauricio Macri señalando que "debemos indignarnos y entender que así no se puede seguir".
El ministro de Justicia, Germán Garavano, hizo también relevantes consideraciones. Criticó que se haya generado “en los últimos 10 años una corriente donde los jueces solo miran al victimario y se olvidan de las víctimas del delito”. “Si el juez no renuncia, que es algo que debería hacer y se lo pedimos, se debería removerlo”, subrayó.
"Hay mucha gente que por una cuestión ideológica, política, durante muchos años de algún modo alentó este tipo de decisiones”, dijo el ministro. Vinculó el fallo de Carlos Rossi con una corriente que se generó en la Justicia durante el kirchnerismo impulsada por “el poder político y otros sectores como las universidades” en la que “los jueces sólo miran al victimario y se olvidan de las víctimas del delito y de las potenciales”.
“Cuando uno analiza los precedentes en los últimos 10 años, uno se encuentra con presiones sobre los mismos jueces para que otorguen libertades, pongan penas menores o dispongan salidas. Una tendencia que encaraban Zaffaroni y algunos otros". "Para evitar situaciones como la de Micaela y otras más, tenemos que tener instituciones que funcionen", subrayó.




