El nuevo año se presenta en Grecia con nuevas turbulencias y un futuro político incierto tras la convocatoria de elecciones anticipadas para el próximo 25 de enero. En Atenas, los diputados del Parlamento griego no han respaldado al único candidato que se presentaba al cargo de presidente del país, un voto que era crucial para evitar la convocatoria de comicios generales. El candidato propuesto por el Gobierno del conservador Antonis Samarás, el excomisario europeo Stavros Dimas, recabó 168 votos a favor, lejos de los 180 necesarios. Todas las encuestas anticipan ya el ascenso en esa llamada a las urnas de los radicales de Syriza y su líder Alexis Tsipras.
La de este lunes 29 de diciembre era la tercera votación en el Parlamento griego, en la que se necesitaban 180 votos. En las dos votaciones anteriores del 17 y del 23 de diciembre, en las que se precisaron 200 votos, no se logró llegar a este número, ya que votaron a favor del candidato conservador Dimas, solo los partidos de la coalición gubernamental (Nueva Democracia y Pasok), así como diputados independientes.
Según la Constitución el Parlamento deberá de disolverse en 10 días y se convocarán nuevas elecciones. Las últimas encuestas arrojan resultados como el 3% de ventaja de la izquierdista Syriza frente a la Nueva Democracia de Samarás.
El adelanto electoral en Grecia a comienzos del 2015 cuando no tocaban hasta 2016, arrastra este lunes a los mercados financieros. Atenas se desploma más de un 11%. Por su parte, el Ibex cede el 2,4% y el Euro roza mínimos ante la amenaza de una nueva crisis de la moneda europea. Queda además en el aire el tercer rescate del país.
Por otra parte, se espera antes del miércoles el anuncio del nuevo partido del diputado socialista Yorgos Papandreu, hijo del fundador del Movimiento Panhelénico Socialista (Pasok) y antiguo primer ministro.




