Ana Pastor, la ministra, no pulveriza récords de popularidad en las encuestas ni tampoco está en el primer plano gracias a golpe de propaganda. Su estilo se centra en la discreción y la eficacia, actuando incluso con mayor contundencia que la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Y ello porque la ministra ejerce de gallega en lo más positivo. Actúa con mano izquierda, y escucha pero a la vez resuelve. De largo es el mayor acierto de Mariano Rajoy en su Gobierno frente a los titubeos del ministro de Industria, José Manuel Soria.
Ana Pastor viajó a Ciudad de Panamá imponiendo el diálogo tanto a Sacyr Vallehermoso como a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). El cuidado a las formas gustó al presidente Ricardo Martinelli confirmando ambos ante el Palacio de Las Garzas que sólo puede haber una solución: el diálogo y la terminación de las obras.
En la lectura de este viaje hay que anotar que el timón de este choque lo cogió Ana Pastor y no el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo. Es matiz importante porque envía la señal de que Rajoy no está dispuesto a apoyar financieramente a Sacyr Vallehermoso, que es el líder del consorcio y quien movió sus fichas amenazando con suspender las obras de ampliación del Canal de Panamá por diferencias sobre los costos.
"Este es un problema entre una entidad privada y una entidad que es independiente según la Constitución", precisó la ministra. El embajador de España en Panamá, Jesús Silva, lo avanzó días antes a Martinelli -asunto que destacó Hechos de Hoy– separando a España y su Gobierno de la controversia surgida en torno a Grupo Unidos por el Canal (GUPC), integrado también por la italiana Impregilo, la belga Jan De Nul y la panameña Constructora Urbana.
En la cumbre especial celebrada en Las Garzas, junto al presidente y la ministra asistieron el Secretario de Estado para Iberoamérica, Jesús Gracia; el ministro de la Presidencia, Roberto Henríquez ; el Presidente de la Junta Directiva de la Autoridad del Canal y ministro para Asuntos del Canal, Roberto Roy; y el embajador de España en Panamá, Jesús Silva.







