Ahora sí, en el escenario de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid, se cerró un capítulo clave en la moderna Historia de España con el funeral de Estado y el máximo reconocimiento a la figura de Adolfo Suárez González, duque de Suárez.
Ni comidillas -sobre la herencia del ducado de Suárez– ni polémicas –el libro de la Editorial Planeta de Pilar Urbano– han roto la serenidad de la familia y el homenaje y reconocimiento. que estaban pendientes, en deuda de gratitud conla misión titánica de Adolfo Suárez de pilotar el salto de la dictadura a la democracia, la Transición, que, como destacó Hechos de Hoy, permanece en todo su fulgor y grandeza.
Toda la familia de Adolfo Suárez estuvo unida en este último momento de reconocimiento. Adolfo Suárez Illana, su esposa, Isabel Flores, y sus dos hijos, Adolfo y Pablo, así como los otros tres hijos del expresidente del Gobierno, Laura, Sonsoles y Javier, y sus parejas, Sergio, Wilson y Tatiana. Junto a ellos, los dos hijos de la fallecida Marian, Alejandra y Fernando.
En las notas positivas de este funeral de Estado, la presencia de los expresidentes de Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, José María Aznar y Felipe González. Y también los de los los 17 comunidades junto a los de las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Con ellos, las autoridades centrales del Estado: los presidentes del Congreso, del Senado, del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, del Consejo de Estado, del Tribunal de Cuentas y del Consejo Económico y Social, al igual que la Defensora del Pueblo y el fiscal general del Estado.
Y la presencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y del líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. Nunca en un acto de la democracia se habían sumado todos los líderes políticos en una muestra de la solemnidad y el reconocimiento a Adolfo Suárez González, duque de Suárez, una figura política muy querida, y a partir de ahora, muy añorada.







