Tras 2:25 se acabó el sueño de semifinales para Rafael Jódar. El tenista de 19 cayó ante el alemán Alexander Zverev de 29 años, número tres del mundo, de forma clara en tres sets por 7-6(3), 6-1, 6-3.
Bajo el techo cerrado de la Philippe-Chatrier, Jódar puso fin a su bonita primera aventura en la tierra batida parisina, a la que llegaba como la principal esperanza de los tenistas españoles. Lo confirmó metiéndose entre los ocho mejores, pero ante el segundo cabeza de serie y gran favorito seguramente tras las eliminaciones de Jannik Sinner y Novak Djokovic, más la ausencia de Carlos Alcaraz, no pudo hacer demasiado, pese a un inicio prometedor.
Jódar arrancó de forma espectacular, dominando sobre una Philippe-Chatrier que pisaba por primera vez en su corta carrera, y llegó a tener saque para hacerse con el primer parcial. No lo aprovechó y Zverev, curtido en mil batallas, no sólo se rehízo sino que elevó su tenis a un nivel casi inalcanzable para su rival, desarbolado desde entonces y, quizá, pagando algo ya el duro desgaste de estos días y dos partidos consecutivos a cinco mangas.
Salvo en ese mencionado gran inicio de partido, el tenista español estuvo casi siempre a merced del alemán, que está ante su gran oportunidad de acabar con su mal fario y conquistar su primer ‘grande’. Sacó muy bien y apenas le dejó ya opciones al resto al madrileño, incapaz de aguantar ya con tanta solvencia los largos peloteos y los duros golpes del finalista en París de 2024.
Y pese a su mayor inexperiencia, Jódar saltó a la Chatrier dispuesto a apurar todo lo posible sus opciones de dar la sorpresa y mantener la racha del tenis nacional en este Grand Slam, siempre con un semifinalista desde 2017, gracias, eso sí, a Rafa Nadal y Carlos Alcaraz. Sufrió para sacar su primer juego, pero a partir de ahí jugó con desparpajo y sorprendiendo a un Zverev que todavía trataba de cogerle el pulso al choque.
El español empezó a mandar desde su saque, con poderosos y seguros golpes desde el fondo, y, tras dejar pasar un 15-40 en su primer resto, no desperdició el siguiente en el sexto juego, para romper y avivar el sueño. El español se puso 5-2 arriba y entonces el partido cambió de un modo un tanto imprevisto, sobre todo porque se desequilibró totalmente.
Jódar, que había perdido un punto en sus tres servicios previos a este vital, se precipitó un tanto y se lo entregó en blanco al alemán, con el añadido de que esto trajo el despertar de Zverev. El de Hamburgo comenzó a afilar sus golpes y a variar totalmente el guión del encuentro. Jódar logró al menos salvar el tie-break, sin más alegrías (7/3), pero sólo ganaría ese juego y otro más para pasar de poder adjudicarse el primer parcial, a estar dos abajo tras un demoledor 6-1 en el segundo.
Lejos de su mejor tenis y con la de su rival de muy alto nivel, no llegó al reacción obligada en el tercer set, de nuevo a remolque desde una primera rotura. Jódar trató de no rendirse para alargar más su estancia en París y el premio a su resistencia vino con una opción de rotura para igualar con 4-3 abajo. Zverev la salvó y finiquitó la contienda al resto y con golpe ganador final sensacional, el 35 en su haber por los 22 del español.





