El terremoto más fuerte de los últimos 14 años en la provincia de Yunnan, en el suroeste de China, dejó al menos 381 muertos y más de 1.800 heridos, mientras los constantes chaparrones de lluvia y las réplicas de seísmo entorpecen y retrasan las labores de rescate de las víctimas.
De magnitud 6,5 grados en la escala de Richter, el terremoto se originó sobre las 16:30 horas (hora local) del domingo. El epicentro se localizó a 12 kilómetros de profundidad bajo la aldea de Longtousha, en el distrito de Ludian, a 370 kilómetros al noreste de la capital provincial Kunming. Yunnan es una zona mayoritariamente agrícola y cuenta con más de 47 millones de habitantes.
En Ludian los habitantes se encuentran sin suministro eléctrico y las viviendas más antiguas y débiles se derrumbaron. Se estima que el temblor destruyó 12.000 viviendas, mientras otras 30.000 sufrieron daños. La devastación de la zona, con edificios reducidos a pilas de escombros y habitantes recorriendo las calles desesperados en busca de sus familiares o de los equipos de rescate, son imágenes impactantes que muestra la televisión china. Calles enteras han quedado engullidas por la tierra.
"Las calles bloqueadas y los chaparrones dejaron aislados algunos lugares afectados. Los vehículos de rescate no llegan hasta allí", se lamentan las autoridades. Miles de socorristas de todo el país fueron enviados a la provincia de Yunan. El jefe de Estado Xi Jinping instó a los rescatistas a realizar todos los esfuerzos a su alcance para salvar vidas humanas.




