Mariano Rajoy declinó la invitación de asistir en Moscú a la parada militar en el Día de la Victoria por el triunfo sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial hace 70 años. En los actos de Moscú, Raúl Castro y Nicolás Maduro. Ausencia en cambio de los líderes de la Unión Europea en señal de rechazo de la anexión por la fuerza de la península de Crimea a Rusia y la intervención del Kremlin, de manera abierta en Ucrania. España estuvo representada por el embajador José Ignacio Carbajal.
En los excesos de la parada militar, unidades militares de toda Rusia, algunas incluso caracterizadas con uniformes de la Segunda Guerra Mundial. Además, más de un centenar de aviones sobre la Plaza Roja. Vladimir Putin mostró el tanque de alta tecnología T-14 Armata, con una torreta a control remoto y una cápsula para tripulación reforzada. También los misiles balísticos intercontinentales RS-24 Yars, que pueden albergar hasta tres cabezas nucleares cada uno.
En total, 16.500 efectivos, casi 200 unidades y unos 140 helicópteros y aviones, según el Ministerio de Defensa ruso. El Gobierno quiere recordar con este desfile de proporciones históricas a los caídos durante la Segunda Guerra Mundial.
Sobre la polémica entre la Unión Europea y Rusia, se pronunció el embajador en Bruselas, Vladimir Chizhov. "Si uno quiere enviar una señal política no es una ocasión muy apropiada para hacerlo", señaló. Sus palabras evidenciaron la irritación de Vladimir Putin por las ausencias de líderes europeos. El acto de Moscú, apuntaron analistas a Hechos de Hoy, se convirtió en el termómetro de la frialdad y el clima de contenida tensión de Estados Unidos y la Unión Europea con Rusia.




