Volkswagen confirmó este martes que 11 millones de sus vehículos de todo el mundo tienen instalado el motor diésel en el que se han observado divergencias en EE.UU. entre las emisiones en un test de medición y las provocadas por su uso en carretera. Según denuncian las autoridades estadounidenses, esas divergencias se habrían disimulado en las pruebas de medición a través de un programa informático para cumplir con los límites de contaminación exigidos en ese país.
Sin embargo, el fabricante alemán ha precisado que ese software "está también en otros vehículos del grupo con motores diésel" y que, "para la mayor parte de estos motores, el software no tiene ningún efecto". A través de un comunicado, el holding alemán, matriz de Volkswagen y de las marcas Audi, Skoda, Seat y Porsche explica que los motores cuestionados son los del tipo EA 189, donde se han observado "discrepancias".
"Sólo en este tipo de motor se ha detectado una desviación notable entre los resultados de las pruebas de medición y el uso en carretera. Volkswagen está trabajando intensamente para eliminar estas desviaciones a través de medidas técnicas", aseguró el grupo, que sigue manteniendo contacto con las autoridades estadounidenses.
Asimismo, insiste que "los nuevos vehículos del Grupo Volkswagen con seis motores diésel actualmente disponibles en la Unión Europea cumplen con las exigencias legales y las normas medioambientales" y que "el software en cuestión no afecta a la conducción, ni al consumo, ni a las emisiones. Esto da claridad a los clientes y concesionarios".
Además, el grupo automovilístico germano ha explicado que este trimestre destinará a provisiones 6.500 millones de euros y revisará en consecuencia el objetivo de beneficio para 2015. Volkswagen asegura que dedicará esa cantidad a atender las medidas de servicio necesarias y recuperar la confianza de sus clientes tras el escándalo producido por las denuncias de las autoridades estadounidenses.
Volkswagen, que en 2014 tuvo un beneficio de 11.000 millones de euros, pero sólo el lunes -el primer día de Bolsa después de conocerse las irregularidades- perdió más de 14.000 millones de euros de valor por su hundimiento en el parqué de Fráncfort.
Según Bloomberg, el responsable de Volkswagen en Estados Unidos, Michael Horn, reconoció también que la compañía "fue deshonesta con la Agencia de Protección del Medioambiente de EE.UU, con la Oficina Atmosférica de California y con todos ustedes". "Como decimos en alemán: hemos metido la pata hasta el fondo. Debemos arreglar los coches para evitar que vuelva a ocurrir esto de nuevo y tenemos que hacerlo bien. Este tipo de comportamiento es totalmente inconsistente con nuestras calidades", lamentó.
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