Artur Mas convocó elecciones plebiscitarias sin fijar condiciones. "Cataluña no vive una situación normal", aseguró justificando así las elecciones del 27 de septiembre. A la vez el presidente de la Generalitat dejó en el aire la mayoría necesaria para la independencia de Cataluña.
La primera lectura de esta convocatoria no puede dejar de subrayar que van a ser unas elecciones donde la participación es esencial. No hay lugar para la pasividad ni la abstención. Y tampoco puede dejar de decirse en voz alta lo que se piensa. El Rey Felipe VI, desde la sucesión de Juan Carlos I, ha subrayado, en castellano y catalán, lo esencial de los puentes de diálogo.
El balance de Artur Mas al convocar estos comicios tiene una lectura severa. No puede ser de otra forma. En cinco años se asiste a cinco procesos electorales en Cataluña. La sociedad está dividida. El proyecto de secesión que se pretende puede abrir un escenario sin el respaldo de la Unión Europea y la Eurozona, y fuera por tanto del euro.
Hay que sumar a este legado de Artur Mas la ruptura de la federación nacionalista- Convergència i Unió, CiU-, con una presencia política de cuatro décadas, y una situación de ahogo económico. Los mercados han marcado sus distancias y su desconfianza. Lo que era una zona de prosperidad necesita ser mantenida por fondos de financiación estatales.
En estos años, la construcción del proyecto nacional dejó a los ciudadanos en un segundo plano. Ni siquiera las encuestas de la Generalitat han podido proyectar un apoyo mayoritaria a la secesión de Cataluña. El Gobierno, a traves de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, hizo bien en recordar a Artur Mas, horas antes de convocar los comicios, la necesaria neutralidad enfatizando que gobierna para todos los catalanes.
Como punto final a este primer balance, y es asunto crítico, se ha mantenido en una calculaba ambigüedad el porcentaje de voto que Artur Mas y Oriol Junqueras entienden como suficiente para la ruptura con España.
En todo este proceso, de sombras acumuladas, hay que destacar el cuajo de la Cámara de Comercio de Barcelona instando a los partidos políticos a que expliquen de manera muy precisa y exacta lo que verdaderamente está en juego en las elecciones del 27 de septiembre. La lista conjunta de Junts pel si, liderada por el exeurodiputado de ICV, Raül Romeva, aspira si triunfa a iniciar el proceso secesionista en seis meses.
Al margen de polémicas, interpretaciones, debates y tomas de posición, lo único verdaderamente cierto es que son comicios muy decisivos tanto para Cataluña como para España. No debe olvidarse en este marco, peligroso e inquietante, que se abre.
– Ver en Hechos de Hoy, Cataluña: Diálogo para besugos, desnudos en una piscina de agua salada.




