El dolor de espalda es uno de los más comunes entre el sinfín de mortales. Cuando los ancestros de la especie humana comenzaron su andadura en las piernas activaron una de las dolencias que más desespera a la sociedad: el dolor de espalda ya que estar de pie “nos obligar a tener la espalda erguida”.
Por ello, la experta María Isabel Heraso, autora del libro Vivir bien sin dolor de espalda, asegura que el dolor de espalda procede la bipedestación ya que estar de pie fuerza al ser humano a tener la espalda erguida. Para la experta las emociones juegan un importante papel en el origen de estos problemas.
"Ante cualquier situación emocional difícil la espalda sufre contracturas que conllevan un acortamiento de los músculos y una afectación de vértebras y costillas que dan lugar finalmente a una modificación de la postura ideal", comentó y resaltó que dicho dolor se puede definir como sufrimiento lo que implica de lleno la situación anímica de la persona.
"Si la persona es feliz no hay preocupación por el dolor", señala Heraso. En este sentido, resalta la importancia de lo que se conoce como triangulo del dolor, en el que intervienen aspectos del ánimo como el desánimo o animosidad, pero también factores de la mente como algunos de los pensamientos tóxicos como: ansiedad, miedo y estrés.
Todo ello junto con dolores y enfermedades físicas llevan a una combinación física y emocional. No se puede tratar sólo la punta del iceberg, que es el dolor, hay que tratar a la persona de forma global, hay que tratar en profundidad sus alteraciones del ánimo y los pensamientos tóxicos que están produciendo estas alteraciones físicas", comenta.
Asimismo, la especialista asegura que en estos intensos dolores de espalda suelen intervenir tres orígenes: contracturas, ligamentos posteriores del sacro y problemas de cadera. "Cada dolor tiene su significado en la vida ya que los ligamentos posteriores están muy asociados al miedo, las contracturas se deben a una sobrecarga de responsabilidades que no nos corresponden y los problemas de cadera suelen asociarse con una decepción en la vida”, explica.
Por ello, la experta asegura que en muchas ocasiones los grandes dolores de espalda, que incluso pueden causar inmovilidad, son desproporcionados en relación a su origen, como en el caso de las contracturas, y que pueden tener un tratamiento sencillo y muy alejado del quirófano.
Para Heraso hay una serie de factores que se tienen que tener en cuenta ante el dolor de espalda. El primero de ellos es que hay que saber que aunque sea un dolor leve o una pequeña lumbalgia no hay que dejarlo pasar y hay que acudir al médico lo antes posible.
También hay que entender el dolor como una llamada de atención ante posibles problemas, por lo que es importante realizar un autoanálisis profundo ya sea de los desajustes emocionales, laborales… por ello hay que buscar un diagnóstico diferencial dependiendo de esos factores.
Por último, la experta recomienza realizar ejercicio físico, aunque resalta la importancia de realizar la natación, siendo uno de los deportes más beneficiosos para la espalda, y resistirse a la operación ya que puede “generar fibrosis postquirúrgica por la cicatrización interior y aparecer un nuevo tipo de dolor”.




