En cuanto llegó, le brindé lo mejor que tenía en casa. Mientras compartía un Brugal Siglo de Oro con el 2015, le conté la situación en la que nos ha dejado su antecesor. Hablamos desde las cosas más importantes hasta las boberías. Creo que, al menos en los temas que me incumben, el tipo ya está bien informado.
Hubo algo en lo que fui muy enfático: la biología. Mi opinión es que él tiene que resolver de una vez y por todas algo a lo que sus ascendientes le dieron de largas: la definitiva desaparición de los dinosaurios en Cuba. Sin eso, no podremos albergar la más mínima esperanza.
Algunos ilusos creen que la solución del problema está las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. No. La solución del problema está en la relación de Cuba con los cubanos. Mientras a mis compatriotas y mí no se nos permita decir en voz alta cómo pensamos en nuestro país, mientras no tengamos la oportunidad de participar en la construcción del futuro; no habrá futuro.
Creo que les he dicho lo fundamental de todo lo que traté con el 2015. Aunque acaba de tomar posesión del cargo y necesita empaparse más en varios asuntos, estuvo de acuerdo conmigo en dos cosas: Primero, en la inminente necesidad de que Cuba evolucione y recupere el medio siglo perdido.
Segundo, que difícilmente encuentre un ron mejor que Brugal en los próximos 364 días. Todavía sonríe como un niño, pero ya es un hombre hecho y derecho. Antes de despedirnos le puse “Salud, dinero y amor”, con la voz que tenía el Salmón en los tiempos de los Rodríguez.
Brindamos por la victoria, por el empate y por el fracaso.
– Camilo Venegas, escritor y periodista cubano, reside actualmente en República Dominicana.







