En los hechos de hoy, jueves 1 de mayo, Donald Trump aseguro (¿medio en boma o medio en serio?) que él mismo sería su “opción número uno” para ser el próximo líder de la Iglesia Católica. “Me gustaría ser Papa”, le dijo a un periodista antes de compartir su opinión sobre quién debería realmente asumir el cargo.
Es evidente que es poco probable que Trump, quien además de estar muy ocupado ejerciendo la Presidencia de Estados Unidos es un multimillonario casado tres veces, sea elegido para servir como jefe de la Iglesia Católica. Pero su boutade fue recibida en El Vaticano con rechazo total. Fuentes vaticanistas señalaron a Hechos de Hoy que fue una falta de decoro y respeto.
Pero además preocupan sus intrigas, de manera directa e indirecta, para influir en el resultado del Cónclave. Cuando se le preguntó quién debería suceder al papa Francisco, Trump dijo que “no tengo preferencia”. Pero luego tomó posición. “Debo decir que tenemos un cardenal que resulta ser de un lugar llamado Nueva York que es muy bueno, así que veremos qué sucede”.
En fuentes vaticanistas no se cree que el cardenal de Nueva York, Timothy Dolan, esté entre los favoritos para suceder a Francisco . Nunca ha habido un papa estadounidense.
Por su pate el destacado senador republicano Lindsey Graham pareció respaldar con fuerza la candidatura improbable de Trump al papado, diciendo en las redes sociales que estaba emocionado de escuchar” sobre ello.
“Este sería sin duda un candidato sorpresa, pero pido al cónclave papal y a los fieles católicos que mantengan la mente abierta ante esta posibilidad”, dijo Graham. “La primera combinación Papa-Presidente de Estados Unidos tiene muchas ventajas. A la espera de humo blanco… ¡Trump MMXXVIII!”.
Habrá sorpresas
En El Vaticano, en un clima de luto y grandes emociones, el argentino Angel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba, que será elector, explicó que en estos días se busca una figura “de unidad” en un “clima familiar, amistoso y de respeto” en el que se “comparten opiniones”.
Por su parte cardenal italo-argentino Leonardo Sandri defendió ante el resto de cardenales en El Vaticano una iglesia “servidora” y “global” durante la misa por el difunto papa Francisco en el quinto día de luto tras su funeral.
Los cardenales han celebrado la séptima congregación general para debatir sobre el perfil del nuevo Papa y establecer alianzas ante el Cónclave que, a partir del 7 de mayo, debe elegir al sucesor de Francisco.
Las reuniones continuarán toda la semana en sesiones de mañana y tarde, excepto el festivo de este 1 de mayo y el domingo. Los cardenales parece que tienen intención de elegir al Papa en menos de tres días, pues como indican las normas tras tres días sin resultado se deberá hacer una pausa de un día para la oración y las consultas. Algo que no ha ocurrido en las últimas elecciones.
El cónclave que arranca el miércoles 7 de mayo para escoger al nuevo Papa después de la muerte el pasado 21 de abril de Francisco será el más internacional de la historia, con representantes de 71 países diferentes de los cinco continentes y una media de edad que ronda los 72 años.
Estados Unidos tendrá a diez cardenales representados en el Cónclave y Dolan ya estuvo presente en el de 2013, en el que fue elegido como nuevo Papa el cardenal argentino Jorge Bergoglio. Dolan recibió dos votos en 2013 y en este nuevo Cónclave estará de nuevo presente hasta que el misterio del nuevo Papa se resuelva con el humo blanco.
Dos filas
En el interior de la capilla, de 40 metros de largo, 13 de ancho y 21 de alto, se disponen dos filas de mesas a cada lado, colocadas en paralelo y con la segunda fila ligeramente elevada para que todos los cardenales puedan verse entre sí en todo momento.
Para el último cónclave, el de 2013 y en el que se eligió al Papa Francisco, se colocaron 12 mesas de madera, 6 por cada lado, cubiertas con paños de satén beige y burdeos, y sillas de madera de cerezo con el nombre de cada uno de los 115 cardenales que participaron.
La polémica sobre Cónclave





