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El futuro de Jamenei, el gran interrogante. (Foto: Asianet News English)

PORTAZO DE PUTIN

Rising Lion abre en Irán complejos escenarios para la República Islámica

Irán recrudece la campaña de detenciones y ejecuciones tras la guerra con Israel. Más de 700 personas han sido detenidas en las dos últimas semanas, acusadas de espionaje para Israel. Funcionarios iraníes consideran destituir a Ali Jamenei.

Hechosdehoy / Juan-Fernando Dorrego Tíktin
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Todo se está moviendo rápidamente y es inquietante. Rising Lion ha abierto en Irán complejos escenarios a corto, medio y largo plazo para la República Islámica. ¿Se está empezando a escribir su final?

Por el momento, Irán ha recrudecido la campaña de detenciones y ejecuciones tras la guerra con Israel. Más de 700 personas han sido detenidas en las dos últimas semanas, acusadas de espionaje para Israel. Pero funcionarios iraníes consideran destituir a Ali Jamenei. Se sabe que hay una conspiración en marcha. Aunque Vladimir Putin, como hizo con Bashar al-Asad en Siria, no hará ningún movimiento para concederle asilo político en Moscú.

Tampoco el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kirill de Moscú (Vladimir Mikhailovich Gundiayev, el decimosexto Patriarca de Moscú y de todas las Rusias) ha movido piezas.

Desde un primer momento, el Mosad, en todos sus informes, ha diferenciado entre ser jefe de una milicia radical, como ha sucedido en los casos de Hamás y Hezbolá, a encarnar a la vez el doble rol de líder religioso y Jefe del Estado. El Mosad siempre supo, y sabe, donde está Jamenei, pero advirtió a Benjamín Netanyahu de las gravísimas consecuencias de autorizar un plan para asesinar a Jamenei.

Forzosamente todos los movimientos son ahora cuidadosos. En Irán, el chiismo es la rama mayoritaria del Islam, y la religión oficial del estado. El chiismo se diferencia del sunismo, la otra gran rama del Islam, en la creencia sobre la sucesión de Mahoma y la autoridad religiosa. Los chiíes, a diferencia de los suníes, creen que el liderazgo religioso y político debe permanecer en la familia del profeta Mahoma, específicamente a través de Alí y sus descendientes, conocidos como los imanes.

Un entorno totalmente diferente

La guerra de doce días de Irán frente a Israel acabó. Pero llegan ahora de manera atropellada los primeros interrogantes. ¿Hay un futuro para el ayatolá Alí Jamenei?¿ Tiene capacidad y apoyos para reconstruir su liderazgo en una República Islámica pero en un entorno radicalmente diferente?

Los ataques aéreos israelíes diezmaron acabaron con la cúpula de poder de la Guardia Revolucionaria iraní. Arrasaron su arsenal de misiles balísticos. Y tanto los misiles israelíes como las bombas antibúnker estadounidenses aniquilaron su programa nuclear.

El ataque de Israel fue la culminación de una ofensiva en profundidad contra el llamado Eje de la Resistencia de Irán, el grupo de países y milicias aliados en Oriente Medio, ha sido golpeado por los israelíes desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. El apoyo extranjero que Teherán podría haber esperado de Rusia nunca se materializó. De repente, en primer plano, una economía devastada por sanciones internacionales, corrupción y mala gestión.

“El liderazgo de Irán ha recibido un duro golpe y tendrá cuidado de preservar el alto el fuego, lo que le da al régimen un respiro y permite centrarse en seguridad interna y reconstrucción”, afirmó Eurasia Group, una consultora de riesgo político.

El desafío de buscar y afianzar la lealtad

Una cuestión delicada que mostró la campaña de Israel fue la penetración de su comunidad de inteligencia en Irán, en particular por su rápida identificación de comandantes militares y de la Guardia y de los principales científicos nucleares para los ataques. Analistas militares subrayaron esta acción a Hechos de Hoy de vital.

La tarea número uno para Jamenei y sus sucesores (si se afianzan) va a ser la de erradicar cualquier sospecha de deslealtad entre sus filas. En un país de gran complejidad entre el campo y la ciudad (las zonas rurales y las metrópolis), y todas sus regiones inmensas con poblaciones muy diferentes.

“Debe haber algún tipo de purga. Pero, quién la implementará? Esa es la pregunta”, planteó Hamidreza Azizi, investigador visitante en el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad. “Este nivel de desconfianza que aparentemente existe ahora va a paralizar cualquier planificación efectiva o revisión de seguridad”. Azizi dijo que la desconfianza e incertidumbre podrían ser “la razón por la que Jamenei no ha salido de su refugio”.

En ese ambiente, reconstruir el Ejército de Irán, y en particular su Guardia Revolucionaria, será un desafío. Pero las fuerzas tienen una amplia reserva de oficiales. Videos en Teherán el martes mostraron a un superviviente de alto rango de la guerra, el general Esmail Qaani, responsable de la Fuerza Quds

Un economía devastada

La frágil economía de Irán ha sido devastada por sanciones internacionales, corrupción y años de mala gestión. Durante meses, una red eléctrica endeble ha sufrido apagones prolongados y rotativos. La huida de gran parte de la población de Teherán durante la guerra alivió temporalmente la presión. Pero a medida que regresan, es probable que vuelvan a producirse apagones aún más largos durante los peores meses de verano, unos cortes que lo interrumpen todo, desde panaderías hasta fábricas.

La guerra también cerró el mercado de valores de Teherán y las casas de cambio de divisas, con un colapso de la moneda rial de Irán. En 2015, cuando Irán alcanzó su acuerdo nuclear con las potencias mundiales, el rial se cotizaba a 32.000 por dólar. Hoy, está cerca de un millón de riales por dólar. Una vez que las operaciones reabran a pleno rendimiento, la caída podría reanudarse.

La economía ha provocado disturbios. Después de que los precios de la gasolina establecidos por el estado aumentaran en 2019, las protestas se extendieron por unas 100 ciudades y pueblos, con estaciones de servicio y bancos incendiados. En la represión subsiguiente, al menos 321 personas fueron asesinadas y miles detenidas, según Amnistía Internacional.

Estallaron de nuevo  2022 por la muerte de Mahsa Amini, una joven que había sido detenida por las fuerzas de seguridad supuestamente por no llevar a su gusto el hiyab, un pañuelo que cubre el cabello. En una represión de varios meses, más de 500 personas fueron asesinadas y más de 22.000 detenidas.

Muchas mujeres en Teherán todavía se niegan a usar el hiyab. Pero los activistas temen que la guerra desencadene nuevas restricciones.

En una carta abierta el fin de semana pasado, la Nobel de la Paz Narges Mohammadi escribió que “la República Islámica es un régimen religioso, autoritario y misógino, incapaz de reformarse y que viola sistemáticamente los derechos fundamentales del pueblo iraní”. Pero pidió un alto el fuego en la guerra “porque creo firmemente que la democracia y la paz no surgirán de los oscuros y aterradores corredores de la guerra y la violencia”.

La forma de Estado

La guerra podría impulsar un cambio en la propia República Islámica, empujándola más hacia un gobierno de estilo militar. ¿Hacia un cierto paralelismo con Egipto?

En la República Islámica, los principales clérigos chiíes están en la cima de la jerarquía, trazando las líneas a las que el gobierno civil, el Ejército y las organizaciones de inteligencia y seguridad deben someterse. Como líder supremo, Jamenei encarna ese poder clerical.

Un comité de clérigos chiíes ha asumido la tarea de elegir a uno de los suyos como su sucesor. Se han mencionado varios nombres, incluido el hijo de Jamenei y el nieto del ayatolá Rujolá Jomeini, el padre de la Revolución Islámica de 1979. Algunos candidatos están considerados como más radicales, otros más abiertos a la reforma.

“Se ha estado hablando de una transición de una República Islámica dominada por el clero a una República Islámica dominada por el ejército. Esta guerra ha hecho que ese escenario sea más posible”, señaló Azizi. “El próximo gobierno estará más orientado a la seguridad militar”.

Dos ejes

A la vez, hay dos ejes:-
– El primero, partidario de reforzar el enfrentamiento con Occidente.
– El segundo, busca abrir una vía diplomática tras los bombardeos.

El sector que impulsa una estrategia de contención está encabezado por el presidente Masoud Pezeshkian. Desde que asumió el cargo en 2024, en un proceso electoral sin garantías democráticas, Pezeshkian se ha mostrado favorable a reactivar las negociaciones nucleares con Washington.

“La guerra y la unidad del pueblo han creado una oportunidad para revisar la gobernanza y el comportamiento de nuestros funcionarios”, afirmó el presidente durante una reunión de gabinete. El comunicado fue difundido por la oficina de propaganda del régimen como señal de posicionamiento ante el vacío de poder.

Entre los aliados de Pezeshkian se encuentran el jefe del Poder Judicial, Gholam-Hossein Mohseni-Ejei, y el comandante de las Fuerzas Armadas, general Abdolrahim Mousavi. Esta alianza, que busca avanzar sin la presencia activa del ayatolá, ha comenzado a disputar espacios políticos y a presionar por una salida negociada frente al daño que sufrieron las instalaciones atómicas del país.

En contraste, el ala dura del régimen, liderada por el exnegociador nuclear Saeed Jalili, cuestionó abiertamente la firma del alto el fuego y cualquier posibilidad de diálogo con Estados Unidos. Este sector, con apoyo mayoritario en el Parlamento y respaldo de sectores de la Guardia Revolucionaria, acusa al presidente iraní de actuar sin respaldo del líder supremo.

“Hablar de negociaciones en este contexto transmite que el presidente carece de la competencia política necesaria para gobernar el país”, escribió el analista Foad Izadi, cercano a Jalili, en redes sociales.

“No combatimos a Israel durante doce días para ahora tener que enfrentar a quienes, desde dentro, completan el rompecabezas del enemigo con sus plumas”, respondió el portavoz del régimen, Ali Ahmadnia.

Mientras tanto, el futuro del programa nuclear permanece sin definición. A la vez la ausencia de Jamenei también se hace sentir en la narrativa oficial. A pesar de los intentos del régimen por reforzar el sentimiento nacionalista, la falta de una señal del líder ha debilitado el relato de una “victoria estratégica” frente a los ataques.

Desde el exterior, la investigadora Sanam Vakil, del think tank británico Chatham House, advirtió que la prolongación de esta situación puede tener implicancias graves para la estabilidad del régimen. “Si no vemos a Jamenei en Ashura, eso será una señal negativa”, afirmó, en referencia a la procesión religiosa del calendario chií que se celebra a principios de julio y que habitualmente cuenta con la presencia del líder supremo.

Un Irán totalmente diferente

Si Jamenei decide salir definitivamente de su bunker, verá un panorama de muerte y destrucción. Sin duda, seguirá apareciendo en la televisión estatal proclamando la victoria en el conflicto. Conspirará (o tratará de hacerlo) para restaurar su imagen. Pero se enfrentará a nuevas realidades, incluso a una nueva era.

La guerra ha debilitado significativamente al país y a él lo ha dejado disminuido. Durante la guerra, Israel tomó rápidamente el control de gran parte del espacio aéreo iraní y atacó su infraestructura militar. Altos comandantes de la Guardia Revolucionaria y del ejército fueron asesinados rápidamente.

La magnitud de los daños sufridos por el ejército aún no está clara y es objeto de controversia. Pero los repetidos bombardeos contra las bases e instalaciones del ejército y la Guardia Revolucionaria sugieren una degradación sustancial del poder militar iraní. Durante mucho tiempo, la militarización ha consumido una gran cantidad de los recursos del país.

Las instalaciones nucleares de Irán, que le valieron al país casi dos décadas de sanciones estadounidenses e internacionales, con un coste estimado de cientos de miles de millones de dólares, ahora están dañadas por los ataques aéreos y los esfuerzos se han visto obstaculizados, aunque ha sido difícil evaluar la magnitud real de esto. ¿Para qué sirvió todo esto?, se preguntan muchos iraníes.

Gran parte de la opinión pública responsabiliza al ayatolá Jamenei, quien asumió el poder por primera vez en 1989, de dirigir Irán hacia un choque con Israel y Estados Unidos que, en última instancia, trajo una ruina considerable a su país y a su población.
Lo culparán por perseguir el objetivo ideológico de la destrucción de Israel, algo que muchos iraníes no apoyan.

Lo culparán en definitiva por lo que perciben como una locura: su creencia de que alcanzar el estatus de potencia nuclear haría a su régimen invencible.

Las sanciones han paralizado la economía iraní, reduciendo a un importante exportador de petróleo a una sombra de lo que fue.
“Es difícil estimar cuánto tiempo más podrá sobrevivir el régimen iraní bajo una presión tan significativa, pero esto parece el principio del fin”, afirmó la profesora Lina Khatib, investigadora visitante de la Universidad de Harvard. “Es probable que Alí Jamenei se convierta en el último líder supremo de la República Islámica en el sentido pleno de la palabra”.

El fuerte rumor del encargo en la ciudad santa de Qom

Han surgido rumores de tensiones dentro de la cúpula. En el punto crítico de la guerra, una agencia de noticias iraní semioficial informó que algunas antiguas figuras importantes del régimen habían instado a los eruditos religiosos más discretos del país que viven en la ciudad santa de Qom, y que son independientes del ayatolá, a intervenir y lograr un cambio de liderazgo.

“Habrá un ajuste de cuentas”, afirmó el profesor Alí Ansari, director fundador del Instituto de Estudios Iraníes de la Universidad de St. Andrews, ubicada en Escocia. “Es evidente que existen grandes desacuerdos dentro del liderazgo y también un gran descontento entre la gente común”. “La ira y la frustración se arraigarán”.

Durante las últimas dos semanas, los iraníes enfrentaron sentimientos encontrados: la necesidad de defender a Irán frente a un profundo odio contra el régimen. Se movilizaron por el país, no para defender al régimen, sino para cuidarse mutuamente. Se han constatado detalles de una gran solidaridad y cercanía.

En pueblos y aldeas fuera de las zonas urbanas, los habitantes abrieron sus puertas a quienes habían huido de los bombardeos en sus ciudades. Los comerciantes ofrecían productos básicos a precios inferiores. Y los vecinos llamaban a sus puertas para preguntar si necesitaban algo.

Pero muchos también eran conscientes de que Israel probablemente buscaba y busca un cambio de régimen en Irán. Un cambio de régimen es lo que muchos iraníes desean. Sin embargo, podrían rechazarlo si es impuesto por potencias extranjeras.

Un paralelismo con Cuba, Venezuela, Corea del Norte y Nicaragua

En sus casi 40 años de gobierno, el ayatolá Jamenei, uno de los autócratas que más tiempo ha pasado en el poder en el mundo, ha diezmado a la oposición en el país.

Los líderes políticos de la oposición están en prisión o han huido de Irán. En el extranjero, no han logrado formular una postura que una a los disidentes del régimen. Han sido ineficaces a la hora de establecer cualquier tipo de organización capaz de tomar el control dentro del país si se presenta la oportunidad. Salvando las distancias, un paralelismo en América y Asia con países en situaciones muy similares.

Temor a una guerra civil, el efecto odio, y el retorno de ISIS

Durante las dos semanas de guerra, cuando el colapso del régimen podría haber sido una posibilidad si no había tregua, muchos creyeron que el escenario probable para el día siguiente no era la toma del poder por la oposición, sino la caída del país en el caos y la anarquía. Temor a una guerra civil, el efecto odio y el retorno de ISIS.

“Es improbable que el régimen iraní sea derrocado por la oposición interna. El régimen se mantiene fuerte en el país y aumentará la opresión interna para aplastar la disidencia”, afirmó el profesor Khatib.

un duda iraníes temen ahora una mayor represión por parte del régimen. Se teme más que a la muerte y la destrucción de la guerra, a un régimen herido y humillado que dirija su ira contra su propio pueblo.

Pocos en Irán creen que el alto el fuego negociado durará y suponen que Israel aún no ha acabado ahora que tiene total superioridad aérea sobre Irán. Algo que parece haber escapado a la destrucción son gran parte de los silos de misiles balísticos de Irán, que a Israel le resultó difícil localizar, ya que están ubicados en túneles bajo montañas por todo el país.

El Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Eyal Zamir, declaró que Israel lanzó su primer ataque sabiendo que “Irán poseía alrededor de 2.500 misiles tierra-tierra“. Los misiles que Irán disparó causaron considerables muertes y destrucción en Israel. Por tanto, Israel estará preocupado por los posibles 1.500 restantes que aún están en manos de Irán.

También existe una seria preocupación en Israel, Estados Unidos y otros países occidentales y regionales de que Irán se apresure a construir una bomba nuclear, algo que siempre ha negado intentar.

El ayatolá Jamenei puede estar seguro ahora de que su régimen ha sobrevivido, pero por poco. Pero a sus 86 años, enfermo  con un salud muy delicada, también sabe que sus días podrían estar contados, y quizá quiera asegurar la continuidad del régimen mediante una transición ordenada del poder, ya sea a otro clérigo de alto rango o incluso a un consejo de liderazgo.

Jamenei eligió a tres clérigos de alto rango como candidatos para sucederlo en caso de su fallecimiento. Y seleccionó a los reemplazos a lo largo de su cadena de mando militar en caso de que mueran más lugartenientes. Los altos mandos restantes de la Guardia Revolucionaria, que han sido leales al líder supremo, podrían intentar ejercer el poder tras los bastidores.

Cuidado. Es un escenario abierto, peligroso e inquietante.

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