España es hoy uno de los países europeos donde más viejos son los coches. No se han ido sustituyendo en las tasas que había hasta el comienzos de la primer década del nuevo siglo XXI, y España cuenta hoy con un parque automovilístico con muchos coches de más de 12 o 14 años.
Los problemas para sustituir el vehículo por uno nuevo han sido varios, y acumulados uno sobre otro, haciendo que el problema para concesionarios y marcas haya crecido mucho en nuestro país, porque se venden muy pocos coches nuevos y el mercado de segunda mano ha crecido mucho.
Entre otros problemas, se enumeran las crisis acumuladas del crash del 2008, que en España comenzó a afectar gravemente a partir del 2010, con nuestro propio espadillo de la burbuja inmobiliaria. A esto se ha sumado la dificultad para acceder a créditos y nueva financiación, y sin endeudamiento no se puede crecer ni comprar coches nuevos.
Otro problema ha sido el desajuste entre las propuestas políticas de cara a la descarbonización, el desbarajuste creado con las medidas restrictivas al tránsito en algunas ciudades que no permiten el acceso a los centros urbanos para determinadas motorizaciones, y la distancia que se ha creado entre las necesidades de los ciudadanos y las nuevas propuestas de movilidad.
Todo ello ha hecho que los consumidores hayan retrasado la decisión de cambiar de coche. Los ciudadanos tampoco han percibido facilidades para la sustitución de un coche movido por motor de explosión, gasóleo o gasolina, por uno mucho más caro y con menores potencialidades, entre ellas la autonomía reducida, ya sea híbrido o eléctrico.
Unas dificultades que retrasan nuestras decisiones. Aunque hay grandes opciones como las que nos presentan otras fórmulas financieras que no son las históricas de financiar la compra de un coche, como las que nos presentan la comparativa leasing y renting y conocer sus diferencias.
Una vía intermedia es la que ofrece el leasing o el renting. Aunque muy pocos ciudadanos lo saben, el renting es una opción no solo exclusiva de las empresas, pymes o autónomos, sino apropiado también para las personas físicas, ya que ofrece opciones flexibles en función de nuestras necesidades reales.
El renting es una fórmula idéntica a la de alquilar un coche, con la ventaja de que nos olvidamos de todo: los seguros a todo riesgo corren por cuenta de quien te lo alquila, pero también los mantenimientos, las sustituciones, las averías… nos olvidamos de todo, siendo una fórmula ideal para aquellos que quieren desentenderse de los problemas que acarrea hacerse con la propiedad de un coche.
Con la fórmula del renting podemos hacernos con el vehículo de nuestras aspiraciones sin tener además que desembolsar ninguna cantidad previa, no hay que señalizar, no tenemos que financiar la compra ni pedir un préstamo. Y lo normal es que firmemos un compromiso en el entorno de 4 o 5 años con la compañía arrendadora, normalmente una del fabricante del coche, aunque hay muchas otras fórmulas con otras compañías que no pertenecen a fabricantes. Hay también unos compromisos de kilometraje, que no suele exceder de 10.000 o 15.000 kilómetros anuales, dependiendo de coche, modelo y marca. Y siempre un coche nuevo.
La fórmula del renting coches a particulares nos permite ademas sustituir el coche por otro completamente nuevo y diferente transcurrido el plazo de finalización nuestro compromiso.
Por su parte, el leasing es una fórmula muy reconocida y ensayada ya, especialmente entre empresas y corporaciones, que permite la financiación de un vehículo mediante el cual una entidad financiera, sea un establecimiento bancario o una compañía de financiamiento, por instrucción de un cliente solicitante, adquiere un activo de capital, el cual está bajo propiedad de la entidad, y se lo entrega al arrendador en arrendamiento financiero u operativo para su uso y goce por un periodo de tiempo a cambio de un pago periódico de una suma de dinero, denominado “canon”.
Al finalizar la operación de leasing, el arrendador tendría varias posibilidades entre las que optar, como son la de ejercer una “opción de adquisición” sobre el mismo bien a un precio pactado desde el inicio y que es una especie de valor residual pero previamente pactado, aunque también puede restituir o renovar la operación de arrendamiento o leasing por otro periodo y en otras condiciones, incluyendo la sustitución del vehículo por otro más actualizado o adaptado a sus necesidades.
El leasing es un mecanismo financiero muy empleado para financiar la adquisición el uso y el disfrute de activos fijos productivos como son equipos, maquinaria, vehículos o incluso inmuebles. Es muy flexible y adaptado a las necesidades del usuario o cliente. Entre sus beneficios están los de no tener que incurrir en el gasto de la compra, se puede financiar un porcentaje más elevado del valor del coche adquirido, se evita la inversión en activos que se devalúan muy rápidamente, como son los coches, y los costes financieros son menores que con la compra, porque no los avalamos nosotros.
Para saber lo que más nos conviene, únicamente debemos ponernos en manos de expertos, comparar y conocer cuáles de las condiciones se ajustan mejor a nuestras necesidades, ya seamos autónomo, empresario o particular, pues cada una de las opciones tiene situaciones diferentes.





