La crónica deportiva de este domingo es muy importante tras la sorpresa en el Camp Nou desarmando el Valencia al FC Barcelona. Pero para Atlético de Madrid y Real Madrid más que la lucha por el título, y el cambio de escenario, la jornada 22 está dominada por el homenaje al mejor, a Luis Aragonés, el entrenador querido y admirado.
Junto al minuto de silencio en el Camp Nou, los homenajes de Real Madrid y Atlético de Madrid en sus partidos, con una carga muy emotiva en el Vicente Calderón. Entre los homenajes, las palabras de Raúl González Blanco desde el Golfo Pérsico y la carta de Xavi escrita con el corazón en un puño. En la memoria de todos, como contó Hechos de Hoy, los gritos de "torero, torero" en el vestuario de la selección nacional de fútbol de España tras ganar en Viena la Eurocopa 2008. La Infanta Elena retrató el momento. Los Reyes y los Príncipes se han unido al clima de dolor y consternación por un desenlace que nadie esperaba.
El comunicado de Raúl
Raúl González Blanco destacó que Luis Aragonés "pasará a la historia por ser un gran referente del fútbol mundial". Raúl envió a la agencia Efe un comunicado desde Doha expresando sus condolencias a la familia del ex seleccionador español. "A su mujer e hijos, y a su familia, mi abrazo, mi apoyo y mi más sentido pésame", comunicó el jugador del Al-Sadd.
Luis Aragonés, el máximo responsable de la selección española que ganó la Eurocopa en 2008, "fue un entrenador extraordinario", dice Raúl, cuya etapa como internacional terminó precisamente con él.
La carta de Xavi
Xavi Hernández, en recuerdo de Luis Aragonés, envió una carta a El País que por su interés reproducimos de forma íntegra:
“Usted no es japonés, usted me entiende lo que le digo”. Me dijo una noche. Le estoy viendo, en la habitación de un hotel y sé que le echaré de menos. Mucho. Porque yo a Luis Aragonés le quería mucho. Y con Luis hablé mucho.
Sabía que no estaba fino, pero nunca pensé que tenía algo tan grave, que se iba a ir tan pronto, tan rápido, de esta manera. “Estoy bien, estoy bien”, me decía cuando le preguntaba. Hablaba de vez en cuando con él, porque para mí siempre, desde el día que le conocí, fue un referente absoluto.
Supongo que es el entrenador con el que más horas he pasado hablando de fútbol. Subía a la habitación y hablábamos horas, a veces del estilo “esa es la clave, Xavi, saber a qué queremos jugar”, siempre de la importancia de juntar a los buenos en el campo y también de lo importante que era no tener miedo a nadie, a ningún equipo, por mucho que corran más. “Usted y yo sabemos que la pelota corre más que ellos. Y que la tocamos mejor que ellos”, me dijo. De Luis tengo los mejores recuerdos de una charla, de un encuentro por los pasillos, de una aparición en el comedor, porque siempre te dejaba algo. Y siempre tenía razón, siempre.
Luis iba de cara; te miraba en el entrenamiento, se acercaba y te decía: “Usted está haciendo el jeta, ha venido a entrenarse y no le veo. ¡A mí no me gustan los jetas!”. Y se iba. Luis nunca engañaba, iba de cara. “Tú no juegas porque has dado pena esta semana”, “¿Estás cansado o qué?”, “Hoy has estado fantástico, esta semana lo vas a bordar”. “¿Se cree que yo me chupo el dedo, que soy gilipollas?” Así era Luis, cercano, de verdad.
El otro día recordé una anécdota de la primera vez que me convocó para la selección. No me había llamado a la primera convocatoria y en septiembre, nada más llegar, me estaba esperando. “¿Qué pensaba usted? ¿Que el hijo de puta del viejo no lo iba a traer, eh?”. Y yo, acojonado, le dije: “No, no, en ningún momento he pensado algo así, míster”. Y él, puro Luis, me dijo: “Sí, sí, sí, a mí me va a engañar. Venga, para arriba y ya hablaremos”. Y hablamos ese día y mil horas.
Luis es fundamental en mi carrera y en la historia de La Roja. Sin él, nada hubiera sido lo mismo, imposible. Con él empezó todo, porque nos juntó a los pequeños, Iniesta, Cazorla, Cesc, Silva, Villa… Con Luis hicimos la revolución, cambiamos la furia por el balón y le demostramos al mundo que se puede ganar jugando bien. Si no ganamos la Eurocopa no hubiéramos ganado el Mundial, claro que en ese sentido, fue fundamental la llegada de Del Bosque, otro fenómeno.
A Luis le dieron mucha caña pero fue él quien marcó el camino, quien le dio a España el estilo que tiene hoy. En eso, siempre coincidimos. Fue Luis quien vio lo que había y apostó por bajitos. “Voy a poner a los buenos, porque son tan buenos que vamos a ganar la Eurocopa”. Y la ganamos. Fue inteligente y muy valiente.
En lo personal, Luis me hizo sentir importante cuando mi autoestima era un desastre. Me dio el mando de la selección cuando no lo tenía ni en el Barça. “Aquí manda usted”, me dijo, “y que me critiquen a mí”. Decidí devolverle la confianza en el campo. Si fui elegido el mejor jugador de la Eurocopa fue por él, aunque él siempre me lo negaba. Conmigo tuvo detalles inolvidables. A Alemania no llegué bien, pero me esperó. Venía a verme a Barcelona, preocupado por mi rodilla. Vino Paredes (preparador físico) a subir a La Mola mientras me recuperaba… Luis me llamaba cada dos por tres. “Apriete Xavi, no se duerma que le espero”.
La palabra fútbol en el diccionario tendría que llevar al lado la foto de Luis. Luis es el fútbol hecho hombre, el fútbol hecho persona.
Hasta siempre, mister. Y gracias por todo. Y que lo sepa: usted y yo nunca fuimos japoneses".




