Mariano Rajoy chez Pedro Piqueras -el informativo que luce mejores datos en las audiencias- se convirtió en éxito. La visita del presidente del Gobierno al informativo de Pedro Piqueras, en el prime time de Telecinco, fue lo más visto el lunes entre todas las cadenas.
Logró 3.647.000 espectadores y una cuota del 19,2%. Con 3.639.000 y 18,9% entre las 21.16 y las 21.42, la intervención propiamente dicha batió récord de audiencia. La entrevista con Mariano Rajoy más vista hasta ahora era la que le realizó Gloria Lomana para Antena 3 en febrero de 2008 (3.330.000 y 20%).
Precisamente en la cadena principal de Atresmedia compareció por última vez el presidente del Gobierno en un plató, en enero del año pasado, y en aquella ocasión lo vieron 2.873.000 personas, un 15,3%. El sábado, el programa La Sexta Noche batió todos sus récords con la entrevista a Pablo Iglesias -asunto que destacó Hechos de Hoy. Sucedió lo mismo en el informativo de Pedro Piqueras. Máximo interés en el mundo de la comunicación, la política y la economía por el nuevo escenario de cuatro asuntos de órdago:
– Una ausencia. La astucia del papa Francisco de anular la visita sencilla y rápida a Ávila porque se buscaba extender el viaje a Madrid. El papa de las sorpresas, un jesuita valiente y astuto, no quiso pisar ningún charco.
– Incertidumbre. Es una gran incógnita lo que suceda ahora en el largo pulso del primer ministro Alexis Tsipras con el Eurogrupo. Podría acabar con la salida de Grecia del euro pero ya ho hay una proyección de tsunami en el flanco sur de la Eurozona.
– La huida. Mariano Rajoy tuvo el gesto de lealtad al apoyar a la derecha griega, y de defender las cosas bien hechas en Europa. Pedro Sánchez evitó cualquier desplazamiento y muchos menos la foto con el Pasok, convertido en partido irrelevante.
– El escenario bomba. Susana Díaz está ante cuatro grandes incógnitas: arrimarse a Podemos (nadie apuesta por ello); regresar con Izquierda Unida (algo improbable): experimentar con el Partido Popular (muy arriesgado): o quedarse sin pareja. O sea, no tener mayoría y no ser investida ni a la primera ni a la segunda con la necesidad de nuevas elecciones. Sería el escenario de los desastres.
Todo estos asuntos, lógicamente, le tienen a Pedro Sánchez en un puño, con la sensación además de que cada vez mueve menos hilos en un PSOE que camina por el alambre.
Mariano Rajoy y Pedro Piqueras hablaron bajo estas sombras. El presidente del Gobierno felicitó a Alexis Tsipras. A su juicio, el nuevo primer ministro “debe cumplir los compromisos y saber que está sustituyendo a otro gobierno que adquirió unos compromiso”. El triunfo de Syriza lo enmarcó en la gravísima crisis económica vivida por Europa que ha dado lugar a nuevos partidos “distintos a los tradicionales”. Pero subrayó que los países con mayores niveles de bienestar tienen gobiernos de “grandes partidos tradicionales”. Porque “es muy fácil denunciar, pero gobernar es más difícil”, dijo en alusión a Podemos.
Habló de corrupción, la corrupción política, y el caso Bárcenas, para dejar claro que en contra de lo que manifestó el extesorero del partido, “ni he conocido una caja B en el PP, ni yo ni los dirigentes del PP que yo conozco, ni he recibido dinero en negro”. También advirtió que no piensa seguir hablando del tema cada vez que Bárcenas haga una declaración. "Me niego a debatir todo el día con Bárcenas: es la hora de los jueces, son ellos los que deben hablar".
Los dados están ahora echados. Comenzó la cuenta atrás para elegir los candidatos del PP en los decisivos comicios de Madrid y la batalla de las ciudades de Andalucía donde el Partido Popular tiene su marca como lo mejor y su candidato como lo peor, el más débil y menos conocido, asunto que nadie sensato en la cúpula de los cuarteles generales de Génova puede minimizar.
El discurso de la convención del PP







