Interesantes, y reveladoras, las posiciones en el Foro Económico Mundial de Davos antes del histórico anuncio de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, de compra de deuda, el programa Quantitative Easing (QE) (Expansión Cuantitativa).
Ana Botín, la presidenta del Banco Santander, dijo que "los bancos europeos están preparados para prestar" y para transmitir el mecanismo de la política monetaria. Afirmó que el problema principal de la Eurozona es el crecimiento y que es necesario generar confianza junto con reformas macroeconómicas.
Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), señaló que "la expansión cuantitativa va a ayudar a las economías emergentes de la Zona del euro". Indicó que esto supone introducir estímulos monetarios en la economía mediante la compra de grandes cantidades de deuda pública y privada. "Ya ha funcionado y hay expectativas de que se va a producir", subrayó.
Por último, Larry Summers, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos, aseguró por su parte que "la Expansión Cuantitativa en la Zona del euro es necesaria pero no es suficiente". Indicó que fue más efectiva en Estados Unidos porque se produjo al principio y fue de forma inesperada. Además, en Estados Unidos se lleva a cabo a través de los mercados de capital a diferencia de la Eurozona, donde se produce a través de los bancos.
Sobre este día histórico del Banco Central Europeo, hay que hacer primeras acotaciones antes del balance definitivo.
Aparecen importantes, primero, sobre este programa de compras masivas de deuda pública (QE), los aspectos técnicos: si serán los bancos centrales nacionales quienes compren bonos soberanos o el propio BCE.
Todavía como más relevantes, como ha apuntado Hechos de Hoy, figuran las repercusiones macroeconómicas y políticas. Especialmente relevante es la situación de Grecia, que centra los focos. Por lo tanto, el BCE afronta de una vez el dilema de si Grecia y otros países rescatados se pueden beneficiar de este programa de liquidez. También debe responder a cómo se repartirían las hipotéticas pérdidas que se asuman con el plan.
Respecto al anuncio de Mario Draghi y la decisión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo pesa con fuerza el rol de Alemania y los países del norte de Europa para que permanezca como institución independiente. "Es importante para mí, como político, evitar todas las señales que se interpreten como unas menores necesidades de cambios estructurales y cooperación política-económica entre los países de la Eurozona", afirmó la canciller.
Como primer balance de este paso del BCE –compras de deuda pública desde el próximo 1 de marzo y hasta julio de 2016-, lo relevante es el impacto y proyección política y económica del QE. El Banco Central Europeo no es el único motor de la Eurozona. Esta QE tiene que movilizar liderazgo, ilusión, regeneración y crecimiento. Si este mensaje llega y cala, Mario Draghi habrá conseguido la zancada de un momento histórica para la Europa de los valores del euro, un compromiso profundo más allá de la moneda compartida.




