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LIDERAZGO INTELIGENTE

La hora de la clase media, el reto exacto de Obama al Partido Republicano

El mejor Obama el de la recta final, el del liderazgo que marca la frontera del ocaso de tres lustros de guerra y recesión, y abre el foco sobre mejores y salarios mejores oportunidades para las clases medias.

Hechosdehoy / Hechos de Hoy
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Barack Obama recobró el pulso político, y lo hizo lleno de energía, en su esperado discurso sobre el estado de la Unión. "Esta noche pasamos página", proclamó el presidente en mensaje al Partido Demócrata, pero sobre todo al Partido Republicano.

Discurso importante (el penúltimo antes de abandonar la Casa Blanca) porque abre la estructura de su legado y el periodo final en el que lo quiere ensanchar con un liderazgo inteligente en la política internacional y una prioridad en la mejora de los salarios y las oportunidades para las clases medias. Y todo ello con economía creciente, déficits menguantes, industria desbordante y boom en la producción energética como subrayó el presidente en su discurso.

El paro bajó hasta un 5,6%, el déficit presupuestario se acerca al 3%, el producto interior bruto (PIB) crece a un ritmo sostenido; la gasolina no era tan barata desde hace seis años, y 10 millones de personas sin cobertura sanitaria han accedido a un seguro médico gracias a la reforma sanitaria. Un sólido marco.

Hace un año, un 28% se sentía satisfecho con la marcha de la economía. Ahora son un 41%. Un sondeo de The Washington Post y la cadena ABC situó la popularidad de Barack  Obama en un 50%, el nivel más alto en casi dos años. Tanto sus rivales como aliados habían dado por cerrada su presidencia, desplazándole al costado como presidente cojo. Sin embargo el presidente, de forma brillante, emergió con fuerza, como demostró en su mensaje, con el valor añadido de hacerlo (y fue reiteradamente aclamado) en su primer discurso sobre el estado de la Unión con el Senado y la Cámara de Representantes en manos del Partido Republicano.

En las vísperas de este discurso, volvió el presidente con la agenda más intensa con la regularización provisional de millones de inmigrantes sin papeles y el inicio del deshielo con Cuba -el fin de la Guerra Fría en el Caribe que destacó Hechos de Hoy-. El presidente demostró que no está dispuesto a esperar plácidamente su relevo sentado en el Despacho Oval de la Casa Blanca. Pese a un Congreso adverso, está dispuesto con astucia a utilizar todos los espacios para avanzar y dejar firme su legado.

Atenuar las desigualdades -subir los impuestos a los más ricos y a los bancos, y bajarlos a los asalariados-  y acercarse a enemigos de décadas, como Cuba e Irán, figuran con fuerza en su hoja de ruta. “¿Aceptaremos una economía en la que sólo a unos pocos les va espectacularmente bien?” “¿O nos comprometeremos con una economía que genere ingresos cada vez más altos y oportunidades para todos los que se esfuercen?". Es el reto exacto del presidente al Partido Republicano. El pilar clave de los dos años finales de mandato colocando la desigualdad en el centro del debate en Estados Unidos.

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