Mariano Rajoy no lo dudó, en decisión valiente que tuvo sus apoyos y recibió a la vez sus críticas. El presidente del Gobierno no participó en el arranque de la cumbre europea en Ypres (ciudad flamenca cercana a la frontera con Francia). Allí, los líderes de la Unión Europea rindieron homenaje a las víctimas en el centenario de la I Guerra Mundial. La primera jornada de la cumbre europea se cerró con una cena en los primeros intercambios de análisis sobre la futura dirección política de la Comisión Europea.
Mariano Rajoy sabía que no podía unir los dos eventos. Lo sopesó y tomó la decisión de aceptar la invitación de Mauritania, que buscó, para asistir la cumbre de la Unión Africana en Malabo (Guinea Ecuatorial). El análisis de La Moncloa pasó, como se señaló a Hechos de Hoy, por recuperar iniciativas en África que tiene, y cada vez más, un peso político y económico importante para España.
En Malabo fijó la postura de España ante África y reclamó a Teodoro Obiang respeto a los derechos humanos. La política audaz que comenzó en su momento Adolfo Suárez la ha recuperado Mariano Rajoy para abrir una nueva relación con Guinea Ecuatorial. Buscó además en Malabo apoyos para el regreso de España a un primer plano como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, asunto que se votará en el nuevo curso político en Nueva York.
En el comienzo de los debates en el Consejo Europeo delegó su representación en el primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho. Mariano Rajoy sí asiste este viernes a los momentos importantes de la cumbre europea que elige al presidente de la Comisión Europea y examina en profundidad la estrategia de los próximos años.




