Por tradición, las subvenciones a los teatros administrados por entidades públicas y la infraestructura empresarial de las salas en manos privadas han ensombrecido al teatro independiente, aquél que por falta de medios y contactos se ha visto relegado a los espacios pequeños y periféricos de la escena.
Todas las decisiones condicionan las situaciones que nos van a ocurrir a continuación, aunque en el momento en que se toman no seamos conscientes de la importancia que van a tener en algún punto de nuestra vida. Los miércoles no existen contagia al espectador de dicha perspectiva y hace que se involucre en ella, a través de escenas perfectamente reconocibles.
Se trata de una obra inigualable gracias al acierto de su animado registro que engancha de principio a fin. Rodeado de un plantel de rostros jóvenes y sobradamente conocidos por sus trabajos en televisión, Peris Romano llega al cine después de cosechar grandes éxitos en el teatro donde estuvo tanto como autor como director.
Seis personajes de entre 30 y 40 años que están a punto de romper con su rutina emocional y sentimental componen un puzzle de momentos y situaciones que comparten a pocos centímetros del público, instantes íntimos y personales por los que todos hemos pasado, estamos pasando o pasaremos en algún momento.
El efecto dominó provocado a raíz de tomar pequeñas decisiones aparentemente inocentes, pero que por un motivo u otro, y a veces sin saber muy bien cómo, acaban cambiando nuestra vida tal y como la conocíamos hasta ese momento. Ahí es cuando toca parar a pensar, hacer balance y empezar de nuevo.
Agustí Villaronga no consiguió permiso para rodar El rey de la Habana en Cuba y tuvo que hacerlo en Santo Domingo. El director de películas como Tras el cristal (1987) o Pa negre (2010) presentó su adaptación de la novela El Rey de La Habana de Pedro Juan Gutiérrez dentro de la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.
Son los últimos años de la década de los noventa y Cuba no pasa por un buen momento. Reinaldo es casi un adolescente cuando escapa del correccional, y tiene que darse a la picaresca para buscarse la vida. El azar lleva a esta especie de Oliver Twist cubano a enamorarse de dos vecinas: por un lado Magda, amor platónico infantil de Reinaldo, pobre y promiscua, y por otro Yumisleidy, transexual, dulce y cariñosa.
Estos tres protagonistas y el resto de los habitantes de La Habana (interpretados por Maykol David, Yordanka Ariosa, Héctor Medina y Ileana Wilson) llevan su miseria como pueden, y El Rey de La Habana refleja ese espíritu de oscilar continuamente entre el buen humor y la desesperación más absoluta. Es precisamente esa mezcla de drama y comedia el triunfo de la cinta.
Asier Altuna entra de lleno en el en el mundo del caserío vasco con la interpretación de Iraia Elias, Kandido Uranga, Klara Badiola y Ander Lipus. Un mundo lleno de tradiciones ancestrales, rozando la crueldad a veces, que en los últimos decenios está desapareciendo. Amama cuenta la historia, a veces tierna y a veces atroz, de una familia que vive con el padre, inmenso Cándido Uranga, inmerso en el mundo ancestral del caserío vasco y aferrándose a él con todas sus fuerzas, y el resto, intentando que las cosas cambien.







