A las 15.27 horas del sábado, una furgoneta embistió a las personas que se encontraban disfrutando de una tarde primaveral en una terraza del casco antiguo de la ciudad alemana de Münster. En un primer momento, la Policía de Alemania solamente confirmó que el conductor de la furgoneta se suicidó de un disparo.
El hombre, de 48 años, Jens R., era alemán y no tenía antecedentes penales. Si padecía problemas mentales. La Policía alemana, siempre muy cautelosa, no descartó ninguna hipótesis, desde un atentado a motivos personales hasta que sobre las 20.30 horas se descartó oficialmente la posibilidad de un atentado islamista.
Tres personas han muerto, incluido el autor del atropello, y más de veinte resultaron heridas, seis de ellas de extrema gravedad. El atropello masivo provocado por la furgoneta ocurrió en la localidad alemana de Münster (Renania del Norte-Westfalia), de unos 300.000 habitantes, situada al norte de Dortmund.
La Policía pidió a los ciudadanos que se alejen "del centro de la ciudad". Desplegó un gran operativo y acordonó la zona. Según Bild, la Policía inspeccionó el vehículo buscando posibles explosivos. En un principio se habló también de dos personas que bajaron de la furgoneta y huyeron a pie. Agentes inspeccionan el domicilio del autor del atropello.
El atropello masivo sucedió cerca de un conocido restaurante, el Kiepenkerl, frecuentado por la población local y por turistas. Al ser un sábado soleado, y con excelente temperatura, 25 grados, numerosas personas paseaban y estaban disfrutando del buen tiempo.
El Gobierno de Angela Merkel, en una primera reacción en las redes sociales, expresó su soliaridad con las familias de las víctimas y las personas heridas. "Terribles noticias de Münster. La policía de Renania del Norte-Westfalia les mantiene informados. Nuestros pensamientos están con las víctimas y sus familiares", escribió la viceportavoz, Ulrike Demmer, en Twitter.




