La milicia del Estado Islámico de Iraq y Siria (EIIS) mató y crucificó en público a nueve hombres cerca de la ciudad de Alepo, en el norte de Siria. Así al menos lo ha confirmado el grupo activista del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.
Según fuentes de esta institución, los ocho hombres fueron ejecutados en la plaza mayor de Deir Hafer (Alepo) y tardaron tres días en morir. Sus cuerpos, de acuerdo con el observatorio, continúan a la vista de todos. Uno de los ejecutados era un miembro del propio movimiento extremista al que castigaron por corrupción.
Los ocho restantes pertenecían a un grupo insurgente rival y fueron acusados de ser demasiado moderados. El EIIL, un grupo con vínculos con Al Qaeda, ha capturado varios territorios en ambos lados de la frontera entre Siria e Irak y está avanzando hacia Bagdad. Se caracteriza por una brutalidad extrema y una radical interpretación del Corán.
Además, el EIIL ha crucificado a otro hombre en la provincia de Al Bab, cerca de la frontera con siria. La víctima pasó ocho horas en la cruz como castigo "por levantar falso testimonio" pero sobrevivió a la tortura, según la organización de activistas.
La milicia EIIS controla varias regiones de Siria, sumida en una guerra civil, y está avanzando posiciones en Irak. Su peligrosa ofensiva y avance llevó a esta violenta agrupación de extremistas islámicos sunnitas a declarar un "califato islámico" y a su líder, Abu Bakr al Bagdadi, como "califa de todos los musulmanes".




