Dilma Rousseff ante un mandato fallido para las altísimas expectativas que originó y la lucha cerrada que mantuvo. A Luis Inácio Lula da Silva le preocupa la erosión de la imagen y la reputación de Brasil en América Latina. Y el daño que está causando la cadena de escándalos de corrupción sin control sobre el Partido de los Trabajadores.
La investigación, a varias niveles, es un dominó de tramas que debilitan y minan a la presidenta y cercan al expresidente. Las conexiones que se investigan entre Petrobras y Odebrecht se están convirtiendo en un mazazo para la proyección y credibilidad de Brasilia. Pueden despatar además escándalos internos en otros países, desde Perú a Panamá y República Dominicana.
La Policía Federal de Brasil cerró el círculo por el momento sobre cinco altos ejecutivos de la Constructora Norberto Odebrecht, incluido su presidente, Marcelo Odebrecht. Se les acusa de fraude en licitación, lavado de dinero, corrupción activa y pasiva, y organización criminal. Además del presidente de la empresa –preso desde el pasado 19 de junio- están imputados los directores Rogerio Santos de Araújo, Alexandrino de Salles Ramos de Alencar, Márcio Farias da Silva y César Ramos Rocha.
También fueron imputados por los mismos delitos el ejecutivo de Petrobras, Celso Araripe de Oliveira; el socio y gerente de la empresa Freitas Filho Construcoes Limitada, Eduardo de Oliveira Freitas Filho; y el exejecutivo de Odebrecht, Joo Antonio Bernardi Filho.
Odebrecht es parte de más de veinte grandes empresas privadas implicadas en corrupción y tráfico de influencias que desde hace un año y medio se investigan en Petrobras. Las compañías implicadas obtenían contratos amañados con Petrobras, inflaban los costos, y las diferencias eran repartidas entre políticos que amparaban la corrupción y exdirectivos de la empresa estatal.
En este caso también se investiga en Brasilia a numerosos políticos, como los presidentes de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros. Por su supuesta participación en esas irregularidades está preso Joao Vaccari, extesorero del Partido de los Trabajadores (PT).
Las implicaciones de esta doble trama pueden tener sorpresas a nivel regional. Perú, Ecuador y Colombia son los primeros países que están investigando las consecuencias en las política nacional de ambos países.
Tanto el Odebrechgate como el Petrobrasgate suponen un duro revés para las firmas de construcción brasileñas. Estas empresas, con altas conexiones políticas, son el rostro de la diplomacia regional de Brasil, superando a los rivales chinos y europeos para conseguir megaproyectos en América Latina.
Ninguna otra empresa tiene un mayor perfil regional que Odebrecht, que ha construido casi tres cuartas partes de las obras de empresas brasileñas en el exterior. Entre sus proyectos figuran un puerto en Cuba, un metro en Venezuela e incluso una estatua de 37 metros en la costa de Perú, inspirada en el famoso Cristo del Corcovado de Río de Janeiro.
Se trata sin duda del mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil. Las empresas constructoras están acusadas de haber formado un cartel para obtener obras públicas en países de América Latina. En la investigación han sido hitos la detención de ejecutivos del grupo Camargo Correa y la detención de Marcelo Odebrecht, el presidente de la constructora más grande de América Latina.
El smartphone de Marcelo Odebrecht ha sido clave en las investigaciones. Se encontraron notas con varias iniciales de personajes públicos identificados como MT (Michel Temer, vicepresidente de Brasil), Ecunha (Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados), GA (Geraldo Alckmin, gobernador de Sao Paulo), FP (Fernando Pimentel, gobernador de Minas Gerais) y AM (Adriano Sá de Seixas Maia, director legal de Odebrecht Transport).
– Ver en Hechos de Hoy, Lecciones del rescate de Grecia y el caso de República Dominicana.




