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CREENCIAS EQUIVOCADAS

Los misterios de la grasa que se pierde al adelgazar y su transformación en aire

Si bien la fórmula de la grasa, que se conoce desde la década de 1960, es una mezcla de carbono, hidrógeno y oxígeno, nadie llegó a confirmar qué pasa cuando se quema.

Hechosdehoy / Carmen Rodríguez Campos
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Que existe cierta obsesión por las dietas de adelgazamiento es algo que nadie puede negar. Pocos días quedan ya para que lleguen las Navidades y las comidas y cenas que provocan algunos que otro kilo de más. Por ello, muchas mujeres y algunos hombres tienen la mirada puesta en enero para conseguir el peso ideal.

Sin embargo, los gimnasios y expertos médicos en nutrición llegan a obsesionarse con responder a una simple respuesta: ¿Dónde va la grasa cuando perdemos peso? Muchos de ellos aseguran que la masa corporal perdida se convierte en calor o energía. Sin embargo, todo parece indicar que se equivocan.

Tal y como demuestra un estudio llevado a cabo en la Escuela de Biotecnología y Ciencias Biomoleculares de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, y recién publicado en la revista British Medical Journal, se explica que "existe una sorprendente ignorancia y confusión sobre los procesos metabólicos implicados en la pérdida de peso".

¿Dónde va, entonces, la grasa que perdemos? "La respuesta correcta -explica Ruben Meerman, que ha dirigido la investigación- es que la mayor parte de la masa perdida es expirada en forma de dióxido de carbono. Es decir, que se pierde en el aire". En su investigación, los investigadores demuestran que perder 10 kg. de grasa requiere la inhalación de 29 kg. de oxígeno, y que el proceso metabólico completo produce hasta 28 kg. de dióxido de carbono y 11 kg. de agua.

El experto que es físico de profesión, decidió llevar a cabo esta investigación inspirándose en una experiencia personal. "En el año 2013 -explica- perdí 15 kg. y, sencillamente, quería saber dónde habían ido. Los resultados me dejaron boquiabierto", comentó.

"Estamos en medio de una crisis mundial de obesidad y todos deberíamos saber responder a la sencilla pregunta de dónde va la grasa perdida. Pero no fue hasta que mostré mis cálculos a Andrew Brown cuando ambos nos dimos cuenta de lo mal que se ha abordado esta cuestión hasta ahora”.

Brown, que es coautor de la investigación, afirmó por su parte que la novedad de este trabajo sobre la bioquímica de la pérdida de peso consiste "en rastrear cada uno de los átomos de la grasa perdida y, hasta donde tengo conocimiento, estos resultados son completamente nuevos en este campo.

De esta manera, Meerman dio con un ´agujero negro´ totalmente inesperado en la comprensión de la pérdida de peso, tanto por parte del público como de los profesionales de la salud. Según los investigadores, si seguimos, átomo a átomo, el destino de 10 kg. de grasa perdida, resulta que 8,4 kg. son exhalados en forma de dióxido de carbono a través de los pulmones”.

“El resto, 1,6 kg., se convierten en agua, que abandona el cuerpo a través de la orina, las heces, el sudor, las lágrimas y otros fluidos corporales”; continúa explicando. “Nada de todo esto resulta obvio para la gente porque el dióxido de carbono que exhalamos es un gas invisible”, explicó.

De hecho, más de la mitad de los 150 médicos, dietólogos y entrenadores personales encuestados sobre el tema pensaban que las grasas perdidas se convertían en calor o energía. Este hecho es para Meerman imposible porque "se violaría la Ley de Conservación de la Masa. Creemos que ese concepto erróneo tiene que ver con los ´mantras´ sobre la energía que rodean todo lo relacionado con la pérdida de peso".

Una de las dudas más frecuentes identificadas por Meerman y Brown fue sobre si es cierto que sólo con respirar más se puede perder peso. Y la respuesta es que no. Respirar más de lo que demanda el metabolismo de una persona solo conduce a episodios de hiperventilación, mareo e incluso pérdida del conocimiento.

La segunda duda más frecuente fue sobre si el proceso de pérdida de peso puede contribuir al calentamiento global. "Lo cual revela un preocupante desconocimiento sobre el calentamiento, cuya causa es la liberación de antiguos átomos de carbono atrapados en el subsuelo en los cuerpos de organismos fosilizados. Los átomos de carbono que exhalan los seres humanos simplemente regresan a la atmósfera tras apenas unos meses, o unos años, atrapados en los alimentos fabricados a partir de una planta”.

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